Hace dos años, visitar Río de Janeiro, una de las ciudades más importantes de Brasil, significaba estar entre cientos de personas, de brasileños y extranjeros que deseaban conocer más de la cultura e historia de ese país.

Hoy, sin embargo, ese panorama cambiará, pues además de que hay menos aglomeración de gente en los sitios turísticos como una medida de prevención ante la pandemia por COVID-19, se agregó un requerimiento más por parte de la alcaldía de Río: el certificado de vacunación.

Con dicho documento, el cual se va a poder obtener a través de la aplicación Conecte SUS, las y los brasileños podrán acceder a lugares de uso colectivo como gimnasios, estadios deportivos, museos, ferias y cines. De no contar con él, su acceso será denegado.

Pero además de esos sitios, la cartilla también será exigida para subir a ver el Cristo Redentor, una de las siete maravillas del mundo, y el peñasco Pan de Azúcar, donde la gente puede tomar un teleférico y observar la ciudad desde las alturas.

Y aunque en la lista de lugares en los que se pedirá el certificado no aparecen los restaurantes, bares, ni los centros comerciales, el alcalde de la ciudad, Eduardo Paes, confirmó que con los ya establecidos se tratarán de disminuir los contagios de COVID-19 y a su vez aumentar el número de las personas inmunizadas.

De acuerdo con el Ministerio de Salud de Brasil, al día de ayer se registraron 20 mil 776 millones 870 casos acumulados de coronavirus en todo el país, y 580 mil 413 muertes, una de las cifras más altas en América Latina.

La mayoría de esos números están registrados en el sur y sureste de Brasil, donde está ubicada Río de Janeiro, sumando entre las dos zonas 577 muertes acumuladas, mientras que en el norte hay sólo 250.

“Vamos a crear dificultades para quienes no se quieran vacunar (…) El certificado es un paso a la normalidad para convivir con la enfermedad hasta erradicarla”, declaró Paes.

Al respecto, es el maestro Nayar López Castellanos, politólogo latinoamericanista de la UNAM, quien opina que, aunque esta medida sí es buena para agilizar la vacunación, es en realidad una respuesta tardía a los números tan altos alcanzados en el país.

“Es una medida que tiene sentido en términos de apoyar la lucha contra la pandemia; sin embargo, es una respuesta tardía, porque los números de Brasil son muy duros, y en parte fueron generados desde un principio por la irresponsabilidad de Jair Bolsonaro al minimizar la situación e incluso burlarse de la existencia del virus”, asegura.

Así también, ha sido Charles Rice, premio Nobel de Medicina 2020, quien junto con otros 200 científicos ha dejado en claro que, “como sucedió en Estados Unidos, el gobierno brasileño no se tomó en serio la pandemia, y como consecuencia muchos murieron”.

Sin embargo, enfatizó a través de un comunicado que a pesar de ese desafío, sería la voluntad del pueblo brasileño y de la prensa lo que ayudaría al país.

En ese sentido, aunque sí se prevén próximas manifestaciones en contra del certificado de vacunación como ya se han dado en Francia, donde la medida se implementó hace un mes, se espera que una gran mayoría de brasileños accedan a recibir su respectiva dosis.

Pero para aquellos que aún con la cartilla no quieran vacunarse, Yessica Lugo, internacionalista y académica de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón, sugiere que las autoridades deben motivar a la gente erradicando las fake news, algo que alimenta a los antivacunas, e implementando ciertas regulaciones para detectar certificados falsos.

Río de Janeiro, ejemplo para América Latina

Aunque las autoridades de Río de Janeiro han respondido tarde a la aplicación del pase sanitario, su arribo al país es un ejemplo para que el resto de las naciones latinas y del Caribe también la soliciten. Como México, que aparte de Brasil es una de las naciones más pobladas de la región y con mayores riesgos de contagio.

“Países como México necesitan medidas estrictas tanto nacionales como internacionales, y con este tipo de certificados se pretende controlar a la población. Además, es una garantía para la gente que está dispuesta a cuidarse y que busca retomar su vida con mayor normalidad”, dice Lugo.

De ese modo, además de esperar a que la solicitud de la cartilla se extienda al resto de las ciudades de Brasil, también se prevé que inspire a los gobiernos latinoamericanos a replicarla con el único fin de proteger a sus ciudadanos, pero también a todos aquellos extranjeros que los visiten.

Hasta el momento, los países que han integrado el certificado a su sociedad, están los Estados que conforman la Unión Europea, siendo Francia el que lo pide para acceder a todas sus actividades culturales, además de sitios cerrados como bares y restaurantes.

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