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El retorno de Il Cavaliere

Los italianos elegirán este domingo la coalición política que gobernará su país. La tríada de partidos dirigida por Berlusconi es la que tiene más posibilidades de llegar al poder. Esta decisión puede provocar que la nación se convierta en un reino al servicio del hombre conocido como Il Cavaliere

Las elecciones generales en Italia se realizarán este domingo 4 de marzo. Los italianos elegirán a los 630 nuevos integrantes del parlamento y los 315 del senado. La coalición de partidos que gane elegirá al próximo primer ministro. Por ahora, las encuestas apuntan que Silvio Berlusconi retomará el poder desde detrás de las bambalinas de su conglomerado de partidos.

Las votaciones llegan en un momento muy delicado para el país por las discusiones en torno a la migración y los incidentes xenófobos. Ante estas expresiones de un pensamiento político más conservador y por los resultados de algunas encuestas, se podría adelantar que en las próximas elecciones se impondrá la coalición de centroderecha integrada por Forza Italia, Liga Norte y el partido posfascista Hermanos de Italia.

“Los sondeos apuntan a que la coalición de centroderecha será la ganadora porque la diferencia es muy poca respecto al partido popular Movimiento 5 Estrellas”, explica José Fernández Santillán, doctor en Historia de las Ideas Políticas por la Universidad de Turín y discípulo del filósofo italiano Norberto Bobbio.

El creador de este conglomerado político es Berlusconi. A sus 81 años, el fundador de Forza Italia y exprimer ministro regresa a las discusiones políticas después de haber sido juzgado por escándalos sexuales con menores, abusos de poder y fraude fiscal. La sentencia en este último delito no permite a Il Cavaliere realizar ninguna función pública hasta 2019, por lo que no podrá ser primer ministro. Es por eso que Berlusconi nombró a Antonio Tajani, presidente del Parlamento Europeo, como posible candidato a presidente de su partido. Aún no es oficial, pero Berlusconi ha demostrado su simpatía por Tajani en varias ocasiones.

“Berlusconi sigue controlando los medios de comunicación, muchísimo dinero y muchos de los sobornos y la política sucia… Si gana la coalición de derecha estoy seguro absolutamente de que Berlusconi será el que realmente maneje el país tras bambalinas”, explica el doctor en Historia de las Ideas Políticas.

Entonces la apuesta real de la coalición de centroderecha es Berlusconi. Su estrategia electoral ha consistido en capitalizar el descontento nacional frente a la migración después de proponer repatriar a 600 mil migrantes.

“En Italia hay al menos 630 mil inmigrantes de los que sólo el 5 por ciento tienen derecho a permanecer como refugiados. Los otros 600 mil son una bomba social preparada para explotar porque viven de la delincuencia”, dijo el magnate.

Debido a su proximidad con la costa norteafricana, cada año Italia recibe la mayor cantidad de migrantes de toda Europa. La crisis humanitaria ha sido utilizada por algunos políticos, en especial Berlusconi, para culpar a los migrantes de ser responsables de los problemas económicos del país y de un supuesto crecimiento en el índice de delincuencia.

“Berlusconi es el culpable de la degeneración que hoy sufre la política italiana. Es una política desideologizada, una político que ha hecho menos la ley, que ha hecho menos la dignidad de los ciudadanos y ha despertado la xenofobia y el odio. Los partidos políticos son responsables del odio que se ha esparcido entre los italianos”, menciona Fernández Santillán.

Esto se reflejó el mes de febrero, cuando un joven disparó contra un grupo de ciudadanos nigerianos en Macerata, después se anudó una bandera italiana al cuello y realizó el saludo fascista. El motivo fue vengar el presunto asesinato de una joven a manos de migrantes subsaharianos.

Fernández Santillán se adelanta a las posibles consecuencias de que la coalición de centroderecha y con ello Berlusconi controlen Italia. “Si gana la coalición de derecha sería regresar a la política de los noventa, es decir, la desconstitucionalización del país, del control personal del poder y de lo que Giovanni Sartori (sociólogo y politólogo italiano) llamó el sultanato, un gobierno que había desaparecido el Estado constitucional y lo había convertido en un reino al servicio de un magnate”.

La centroizquierda lejos del poder

El Partido Demócrata acude a la convocatoria electoral de marzo como la tercera opción para los italianos. Este partido articuló una coalición de centroizquierda formada por el propio PD y Lista Cívica Popular, Juntos y Más Europa.

No obstante, la inestabilidad de los últimos cinco años en el poder del PD con representantes como Enrico Letta, Matteo Renzi y Paolo Gentiloni hace imposible que esta coalición obtenga altos porcentajes en las urnas.

La derrota más visible del PD fue el referéndum sobre la reforma constitucional realizado en 2016. Entre los objetivos socialdemócratas se encontraban la reducción del poder del Senado y el reforzamiento del Ejecutivo. El resultado arrojó un rechazo de casi el 60 por ciento de la población a modificar la Constitución, un hecho que supuso un duro revés para la estrategia del entonces primer ministro Matteo Renzi, especialmente porque tras su derrota presentó la renuncia.

“El problema es que Renzi no fue capaz estando en el poder de crear una coalición lo suficientemente sólida para salir del berlusconismo. Él arriesgó todo su capital político en el referéndum y como lo perdió en un desplante de arrogancia se fue y desolidificó a la coalición de centro izquierda. Fue un error político garrafal”, explica el especialista.

También existe la posibilidad de que ningún grupo polí- tico llegue al poder. Sin más del 50 por ciento de los votos, ningún partido o coalición puede gobernar en solitario. Esto provocaría un bloqueo parlamentario que sólo podría resolverse después de que el actual presidente de Italia ordenara al líder del grupo político con más votos que armara una estrategia de gobierno o se convocaran a nuevas elecciones.

“En estos casos se forma un gobierno técnico, es decir, Paolo Gentiloni (actual primer ministro de Italia) continuaría mientras se busca crear un gobierno. La orden para esto la da el presidente de la república, pero lo hace después de cierto tiempo”, describe Fernández Santillán.

Por ahora sólo queda esperar al próximo domingo para saber si Berlusconi quedará en el poder e Italia regresará a los noventa o un político con tintes fascistas y fuertes ideas antimigratorias llegará a tomar el cargo.

Berlusconi o un fascista

El Movimiento 5 Estrellas (M5S por sus siglas en italiano) es una de las fuerzas políticas que participa en las próximas votaciones. Este colectivo es el que tiene más posibilidades de llegar al poder después de la coalición de centroderecha, de acuerdo a las encuentras. Desde que el M5S fue impulsado en 2009 en plena crisis económica por el cómico Beppe Grillo, su ascenso electoral ha sido imparable, pero las posturas de su líder han provocado que sea tachado de extremista.

Aunque Grillo defendía postulados que parecían de izquierda, tales como los mecanismos de participación directa, una reivindicación del ecologismo o una desprofesionalización de la política, su discurso en materia migratoria no es muy diferente al de Berlusconi. En 2013, Grillo afirmó que la llegada de migrantes supone importar enfermedades como el sida o la tuberculosis.

“El populismo de Grillo tiene características muy italianas: nacionalista, contra el establishment, antiBerlusconi, antimigrante, antieuropeísta y que buscan candidatos ciudadanos. Es un movimiento antipolítico y su líder tiene tintes fascistas”, opina el especialista.

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