Ayer México se despidió de un visitante internacional, de un presidente latinoamericano que, a pesar de su corta estadía en el territorio nacional, logró renovar y reforzar la relación de su país con el azteca. Luis Alberto Arce, jefe de Estado de Bolivia, se alojó en el país los días 24 y 25 de marzo, tiempo en el que no sólo fue invitado de honor durante el Año de la Independencia y la Grandeza de México, sino que acordó diferentes puntos de interés para su Estado y el mexicano.

Durante su estadía, Arce y su homólogo Andrés Manuel López Obrador coincidieron, primero que nada, en reactivar sus mecanismos y foros de diálogo bilaterales, un tema que se había dejado de lado tras el mandato del expresidente Evo Morales.

De ese modo, llegaron a estrechar diferentes acuerdos, como eliminar visas obligatorias de turismo y proteger a los connacionales en sus territorios; acercar a las culturas originarias; aprovechar el Acuerdo de Complementación Económica México-Bolivia (ACE-66), y promover proyectos solidarios ante los desafíos de la pandemia por COVID-19.


Este año, México y Bolivia celebran el 190 aniversario del establecimiento de sus relaciones diplomáticas

Asimismo, destacaron la necesidad de promover el carácter objetivo e imparcial de la Organización de los Estados Americanos (OEA), aún cuando es esencial para las elecciones, y reconocieron el papel de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Nayar López Castellanos, politólogo latinoamericanista de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM, comparte respecto a esta visita que en términos diplomáticos fue muy importante para ambos países, en el sentido de la renovación de esta relación y el establecimiento de su diplomacia.

Para él, sin duda este contacto bilateral en realidad nunca tuvo que haberse detenido “por un gobierno de facto que obviamente cortó las relaciones con el gobierno mexicano por la ayuda que le ofreció al presidente Evo Morales y a una parte de su gabinete, incluyendo al mandatario actual Luis Arce”.

Antes de esta visita diplomática, en 2019 México le otorgó asilo al exjefe de Estado boliviano Evo Morales, luego de que éste fuera señalado de protagonizar un fraude electoral en las elecciones generales de su país.

En lugar de Morales, fue la senadora Jeanine Áñez quien tomó el papel presidencial sin autorización de la mayoría legislativa. Actualmente, la exfuncionaria se encuentra detenida.

“Nuestras relaciones se vieron disminuidas por mucho tiempo, se mermaron por un tema absolutamente ideológico-político (…) Por eso, cuando el presidente López Obrador nos invitó, inmediatamente dijimos que sí, porque es una muy buena oportunidad para impulsar nuevamente las relaciones entre dos países hermanos”, detalló Arce.

Temas prioritarios entre México y Bolivia

Para poder renovar y reforzar la relación México-Bolivia, los cancilleres de ambos países acordaron una Hoja de Ruta, un documento a través del cual quedaron plasmados los intereses a avanzar.

En el oficio se habló de la reactivación de mecanismos bilaterales en materia consular y migratoria; económica y comercial; de cooperación técnica, científica y cultural, y de cooperación contra el narcotráfico y la farmacodependencia.

En ese sentido, el también catedrático de la UNAM señala que, aunque es evidente que todos estos temas son de suma importancia para ambos gobiernos, sin duda los que más resaltan actualmente es la economía y la ayuda sanitaria, tomando en cuenta que, a diferencia de México, Bolivia lleva menos tiempo con su jornada de vacunación contra COVID-19.

“La forma de salir de esta crisis estructural que se está viviendo por la pandemia tiene que ver con la economía fundamentalmente. Pero, lo prioritario ahora es la vida, y en ese sentido los acuerdos que se alcanzaron ojalá que se reflejen en compartir estrategias que puedan ser importantes, como el tema de las vacunas, que es fundamental”, dice López Castellanos.

Por otra parte, de acuerdo con el académico, será interesante ver qué tan profunda se vuelve esta relación más adelante, pues hay posibilidades de que se pueda incrementar a diferencia de lo que existía anteriormente en términos económicos y comerciales.


Cada uno de estos países tiene riquezas naturales muy importantes y pueden ser aliados en la región latinoamericana para temas sobre todo de minerales, de gas, de petróleo, de energéticos. Pero también pueden compartir experiencias en políticas sociales, en programas sociales que tanto éxito han tenido en Bolivia (…) Y no se trata de copiar un modelo, sino darse cuenta, en México, de que hay diferentes estrategias e iniciativas que se pueden dar para potenciar la economía de un país y mejorar el tema social

Nayar López Castellanos

Politólogo latinoamericanista de la UNAM

Así, después de la visita del presidente Arce con el propósito de reforzar las relaciones entre países, se espera que los compromisos de ambos gobiernos no se queden en declaraciones, sino que “las buenas intenciones lleguen a los hechos”.

La invitación presidencial

La llegada del presidente Luis Arce a México se dio para que el mandatario boliviano fuera parte de la conmemoración de los 200 años de la culminación de la Independencia de España y los 500 años de la caída de Tenochtitlán, en el Año de la Independencia y la Grandeza de México.

Para conmemorar dichas fechas, el presidente López Obrador creó 15 eventos, de los cuales ya se han cumplido tres con diferentes invitados de honor.

El primer invitado fue uno de los hijos de Martin Luther King Jr., quien fue parte de la conmemoración al expresidente Vicente Guerrero; el segundo, el jefe de Estado de Argentina, Alberto Fernández, para celebrar el Pacto de Iguala; y el tercero, el mandatario boliviano Luis Arce, para conmemorar el Día de la Victoria de Chakán Putum.

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