La emergencia sanitaria ha causado un boquete en las economías y las sociedades de los países en el mundo, sin embargo, dejar fuera a las mujeres dentro de los planes hacia la nueva normalidad podría causar una recuperación incompleta.

ONU Mujeres considera que la crisis del COVID-19 brinda una oportunidad para que los países adopten un enfoque sensible al género en sus esfuerzos de respuesta, y para ello deben transformar los modelos económicos existentes hacia un contrato social renovado que priorice la justicia social y la igualdad de género.

Para poder cerrar el círculo y evitar echar hacia atrás los avances respecto a la equidad, esta oficina de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanzó una serie de recomendaciones con el objetivo de que los gobiernos pongan al centro de las estrategias para enfrentar la crisis a las mujeres.

Estas propuestas, además de considerar la atención para quienes son víctimas de violencia de género, tienen como foco el desarrollo y la implementación de medidas que permitan una mayor justicia social y laboral.

Para lograr esto, los gobiernos deben adoptar un enfoque holístico de las políticas públicas que prioricen abordar la discriminación interseccional, transformar las normas sociales y mejorar las capacidades de las mujeres.

Belén Sanz Luque, representante de ONU Mujeres en México, comenta que de no tomar cartas en el asunto y hacer cambios pertinentes, se corre el riesgo de que en los procesos de recuperación de la crisis sanitaria no atiendan las problemáticas que enfrentan las mujeres, las cuales se han endurecido con la pandemia.

“No hay un país de los que hemos recibido informes que no haya reportado ese impacto diferenciado en materia económica, en materia de pérdidas de empleo de millones de mujeres, en términos de incremento de la carga de trabajos domésticos y de cuidados no remunerados, producto de la suspensión de la asistencia a los centros escolares”, declara la representante de ONU Mujeres.

Una de las principales acciones que se debe abordar, explica Sanz, es la creación de sistemas nacionales de cuidados que den oportunidad para que las mujeres liberen su tiempo, la carga de trabajo en el hogar y el cuidado de menores de edad, enfermos o personas mayores, que tuvo un aumento como consecuencia del confinamiento.

“Toda esta carga de cuidados en el hogar también puede ser asumido por el Estado y por el sector privado. Desde luego, en los hogares tiene que ser distribuido entre hombres y mujeres. Y en este sentido hemos llamado a los países a que utilicen la oportunidad que presenta esta crisis para reforzar este sistema de protección social y con ello liberar el tiempo de las mujeres para garantizar que pueden desarrollarse en el ámbito laboral y, desde luego, tener una recuperación que priorice la igualdad, la justicia social y la redistribución de este tipo de tareas”, declara.

Mujeres y el mercado laboral

En el mundo, cerca de 100 millones de mujeres podrían salir de la pobreza si los diferentes gobiernos impulsan políticas orientadas a reforzar su inclusión y empoderamiento en el mercado laboral.

ONU Mujeres considera que estas políticas, además de disminuir la carga por las labores de cuidados, deben estar orientadas a mejorar el acceso a la educación, la planificación familiar, un salario equitativo y las transferencias sociales.


El organismo proyecta que el Producto Interno Bruto (PIB) mundial podría aumentar en 5.3 billones de dólares si se acabara con la brecha de género. Para lograr que las mujeres logren su desarrollo profesional, la iniciativa privada debe acompañarlas en su ascenso a puestos de liderazgo

Para lograr esta meta, para comenzar se debe mitigar la informalidad. Belén Saénz comenta que el porcentaje de mujeres trabajadoras que labora dentro de la informalidad es muy alto y esto tiene como consecuencia que los empleos no sean estables, menos que cumplan con los derechos laborales, como el acceso a una pensión o seguridad social.

Para la representante de ONU Mujeres en México, los programas que los gobiernos y el sector privado emprendan para estimular el mercado laboral tienen que garantizar la incorporación de más mujeres al trabajo formal y con ello garantizar la protección social a la que tienen derecho.


Necesitamos que esta recuperación sea distinta a cómo hemos enfrentado otras crisis. Es muy importante que la reactivación económica tome en cuenta mejores empleos y mejores salarios para las mujeres, promocionar espacios de toma de decisión de las mujeres en todos los niveles, en la política pública, en las empresas y el sector privado

Belén Sanz

Representante de ONU Mujeres en México

De acuerdo con Sáenz, para ONU Mujeres es muy importante que esta pandemia no genere un retroceso sobre los avances ganados en equidad de género es por ello que, junto con otras agencias de la ONU han realizado diversos llamados para impulsar políticas que permitan la formalización del empleo.

“Una situación como esta crisis es la mejor prueba del déficit de que nuestros sistemas de protección social están totalmente desprovistas de garantías y de seguridad económica, y sabemos ya los impactos que tiene en los hogares y en el empobrecimiento de la sociedad en general”, puntualiza Sanz.

Acuerpar a las víctimas

El confinamiento que se ha adoptado en el mundo como parte de las medidas para frenar los contagios de COVID-19 abrió la caja de pandora para millones de mujeres que son víctimas de violencia en el mundo.

Niñas y mujeres están más expuestas debido a que conviven más tiempo con sus agresores, que en la mayoría de los casos son miembros de su familia y amigos. Esta problemática evidencia la urgencia para emprender programas de apoyo para las víctimas.

Belén Sanz, representante de la oficina de ONU Mujeres en México, comparte que en todos los países se reportan incrementos en las denuncias o reportes de violencia de género, que se suman al aumento de las actividades de cuidado y trabajo no remunerado en el hogar.


En Argentina y Reino Unido, las llamadas a las líneas de ayuda se multiplicaron por cinco

Datos de la agencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) revelan que en países como Argentina, Túnez y el Reino Unido, las llamadas a las líneas telefónicas de ayuda para casos de violencia contra las mujeres se multiplicaron por cinco.

En tanto, antes de la pandemia, las mujeres hacían tres veces más trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que los hombres, y esto ha empeorado con el confinamiento. En Turquía, por ejemplo, las mujeres realizan cuatro veces más trabajo no remunerado que los hombres, con un aumento de 2.9 horas al día antes de la pandemia a 4.5 horas al día durante la emergencia.

Para visualizar esta otra pandemia, la de la violencia de género, ONU Mujeres desplegó la campaña #16Días de activismo contra la violencia de género, la cual inició el 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y se extiende hasta el 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos.

Al respecto, Sanz comenta que se busca que se fortalezcan los mecanismos de respuesta, en los sectores público y privado, para acompañar a las víctimas y, en primer lugar, prevenir la violencia de género en las diferentes latitudes. La representante de ONU Mujeres comparte que en la mayor parte de los países el eje de las estrategias para dar respuesta a la violencia de género está centrado en reforzar la prevención de la violencia y la atención a víctimas.

“Hemos visto reforzar los servicios de atención a las mujeres víctimas en gran parte de los países. Y hemos podido ver que hay campañas de prevención importantes en gran parte de ellos, incluido en América Latina, pero en México es en donde hemos visto menos medidas y creo que esto vale la pena apuntarlo”, expresa.

La participación de la IP

La colaboración de las empresas para que revisen sus políticas y permitan a las mujeres conciliar entre la vida personal y la profesional también es relevante para mitigar la violencia de género.

En este sentido, ONU Mujeres ha recomendado a las empresas que pongan en marcha políticas de permisos parentales para garantizar que haya una redistribución en las tareas y para que consideren que las situaciones de emergencia personal a las que las mujeres hacen frente.

mujeres hacen frente. Al respecto, Ingrid Espinosa, coordinadora de Responsabilidad Social en Avon, comenta que la implementación de estos programas permite a las mujeres identificar los diferentes tipos de violencia, reconocer si son víctimas y sentirse acuerpadas para poder enfrentar sus situaciones particulares.

“Con estos protocolos el objetivo es dar apoyo a víctimas, estar pendientes, darles seguimiento y herramientas para que salgan de las situaciones complicadas, y además, sensibilizar a hombres y mujeres sobre cuándo se ejercen violencias”, declara.

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