A más de dos semanas de que ascendieran los conflictos entre Israel y Palestina, dejando a más de 250 personas fallecidas por el lanzamiento de bombardeos y cohetes, han sido diferentes los gobiernos internacionales que han alzado la voz en favor del cese a la violencia. Como México, el cual también ha remarcado su apoyo a que se conformen dos Estados independientes con sus respectivas fronteras seguras, a fin de frenar el combate.

Fue el pasado 16 de mayo cuando Juan Ramón de la Fuente, representante de México ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), urgió al Consejo de Seguridad de la ONU condenar la violencia de ambas partes, reiterando que México respaldaba la existencia de un Estado palestino política y económicamente viable, una postura que ratificó cuatro días después ante la Asamblea General de la organización.

Con esto, México manifestó su apoyo a la vía de los dos Estados con fronteras internacionalmente reconocidas por segunda vez en lo que va de 2021. Ya el 26 de enero, en voz del propio canciller Marcelo Ebrard ante el mencionado organismo de la ONU, se hizo la propuesta de recurrir a medidas multilaterales, incluyendo una posible conferencia internacional auspiciada por Naciones Unidas, como ha solicitado Palestina.

Estos pronunciamientos por parte de los principales encargados de la política exterior mexicana marcan una nueva postura para el país respecto al conflicto en Oriente Próximo, y remarcan los esfuerzos del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador por reposicionar a la diplomacia nacional para, en el marco de los principios constitucionales en la materia, retomar el liderazgo regional que México gradualmente fue perdiendo ante otros países, como Brasil.

En entrevista con Reporte Índigo, el doctor Moisés Garduño García, director del Taller de Estudios sobre Medio Oriente de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM, analiza al respecto tanto la postura asumida por el gobierno de López Obrador, como el impacto que esto pudiera causarle al Estado mexicano a nivel internacional.

“México casi siempre había sido un poco más ambiguo. Ahora es mucho más claro respecto a la necesidad de reconocer el derecho de autodeterminación del pueblo palestino y su derecho a la consecución de un Estado. Es muy importante, porque la política exterior mexicana se había reducido a condenar la violencia, pero ahora, con este nuevo pronunciamiento de Juan Ramón de la Fuente, sí hay una marcada invitación explícita a reconocer a Palestina como Estado”, explica.

Por otro lado, el doctor remarca la “contradicción interna” que esta postura ha generado, pues México es uno de los dos países latinoamericanos (el otro es Panamá), que no ha reconocido al Estado palestino aún cuando éste cuenta con representación diplomática en  Ciudad de México y México tinene una en Ramala, su capital administrativa, a partir de que Palestina recibió el estatus de miembro observador en la ONU en 2012.

En ese sentido, Garduño García considera que, de reconocer el Estado mexicano al palestino, se fortalecería aún más la posición asumida en el Consejo de Seguridad de la ONU, recalcando que, como miembro temporal del organismo, México tiene apenas lo que resta del 2021 y el 2022 para consolidar una estrategia diplomática trascendente. De lo contrario, la acción seguirá dependiendo de Estados Unidos, Reino Unido, Francia, China y Rusia, los cinco miembros permanentes.

“A México le costó un cabildeo muy importante tener este lugar en el Consejo de Seguridad, y además, lo consiguió con apoyo de los países latinoamericanos. (Entonces), para ser congruente con esas naciones que apoyaron a México, ‘vamos a reconocer a Palestina como Estado, tal y como esos países latinoamericanos lo han hecho. Vamos a llevar la postura a nivel regional, como líder de América Latina, al Consejo de Seguridad para hacer valer la voz de Latinoamérica”, describe.

Además, esta acción por parte del gobierno mexicano estaría completamente alineada a los principios constitucionales en política exterior que el propio presidente López Obrador ha reivindicado desde el inicio de su administración, así como a las resoluciones emitidas por Naciones Unidas, organismo que años atrás ya había puesto sobre la mesa la idea de conformar dos Estados en Oriente Próximo para cesar los conflictos palestinos-israelíes.

El factor Hamás en Palestina

Otro factor clave para la participación mexicana en el conflicto de Oriente, es el papel de Hamás, la organización política, social y militar que gobierna Gaza desde 2007, y la cual es catalogada como grupo terrorista por países como los dos principales socios comerciales de México, Estados Unidos y Canadá, así como por la Organización de Estados Americanos (OEA).

Dichos señalamientos se deben, principalmente, a las acciones que el brazo armado de Hamás ha implementado desde el pasado 10 de mayo, cuando disparó misiles que activaron las alertas de Jerusalén por primera vez desde 2014, un acto que Israel respondió con bombardeos en Gaza, dejando a cientos de personas muertas y docenas de heridos.

Tras una semana de hostilidades, fue cuando México se posicionó por un cese al fuego y condenó tanto las agresiones de Hamás como el uso desproporcionado de la fuerza, la interrupción violenta de servicios religiosos y la destrucción de infraestructura civil por parte del gobierno de Israel.

Ante esto, el doctor Moisés Garduño García analiza que la postura que México debe mantener respecto a Hamás, es que, debido a que las líneas de comunicación que tiene este grupo dentro de la sociedad palestina son muy profundas, “sería un error ignorar la existencia de las redes que tiene en términos sociales, como la construcción de clínicas, redes de agua y educación. También, por supuesto, cuenta con un brazo militar que es el que más se visibiliza en situaciones como las que estamos viviendo actualmente”, dice.

Además, el académico de la UNAM remarca que las decisiones respecto a Hamás deben ser tomadas “estricta y exclusivamente” por el pueblo palestino, y lo más importante, reconocer la existencia de dos partes iguales. “No hacer alarde nada más de la existencia de un Estado”

“Se debe hablar, en términos de la resolución 23/34 de Naciones Unidas, de la existencia de una ocupación militar por parte del Ejército israelí con un pueblo ocupado, el palestino, que tiene derecho a la autodeterminación y a liberación nacional”, concluye el doctor Garduño García.

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