"Reino Unido se opone categóricamente a la pena capital y lo hemos subrayado a las autoridades saudíes”

Tobías Ellwood

secretario de Estado británico para Oriente Medio


Las protestas de Corbyn ya orillaron al gobierno británico a cancelar el pasado octubre un contrato sobre gestión de prisiones en Arabia Saudita

Jeremy Corbyn, ministro del parlamento británico y dirigente del partido laborista de ese país dijo que el acuerdo de cooperación judicial entre Arabia Saudita y el Reino Unido no puede permanecer vigente después de la ejecución del líder chií Nimr al Nimr. 

El jeque y otras 46 personas fueron condenadas a muerte y luego ejecutadas el 2 de enero por el régimen saudí. Ésta es una de las monarquías árabes más criticadas por sus constantes vejaciones a los derechos humanos. 

A pesar de que el saudí es un gobierno a todas luces autoritario y opresor, países como el Reino Unido, Francia y Estados Unidos toleran los abusos de la monarquía debido a que su riqueza energética los convierte en un aliado estratégico en la región más turbulenta del orbe. 

Corbyn un perpetuo detractor de las prácticas imperialistas británicas y defensor de los derechos humanos, ha hecho uso de su posición en el parlamento para presionar al gobierno de David Cameron y hacer frente a los abusos sauditas. 

Británicos: amigos por conveniencia

Un resultado positivo para la solicitud laborista es poco probable.  El rey Abdalá bin Abdulaziz, padre de Salmán el actual monarca saudí, estuvo en el Reino Unido en una visita de Estado en 2007 y fue recibido con honores por la Reina Isabel II. 

Ni las protestas en las calles exigiendo a la monarca británica no recibir a un jefe de Estado, que violaba sistemáticamente los derechos humanos de sus súbditos impidieron la visita. 

Jeremy Corbyn estuvo detrás de esas protestas. El mismo político que se plantó afuera de las Casas del Parlamento para protestar por la visita de Enrique Peña Nieto. 

El mandatario mexicano también fue considerado persona non-grata por miembros de la oposición británica. 

No obstante, el gobierno de Cameron prefirió hacer caso omiso a las protestas por las violaciones a los derechos humanos de los mexicanos y no entorpecer los preparativos para el año del Reino Unido en México. 

La situación con Arabia Saudita, un país que, comparado con México, representa una prioridad mucho mayor para los británicos será tratada con la cautela tradicional de los emisarios de la Reina Isabel II. 

Respuesta tibia

Andy Slaughter, encargado de Derechos Humanos del partido laborista, presentó la demanda y dijo que sería inapropiado continuar cooperando con el sistema judicial saudí debido a los eventos recientes, los cuales incluyen decapitaciones. 

El Reino Unido es uno de los principales opositores a la pena de muerte, pero su gobierno todavía no ha contestado formalmente a la demanda del equipo de Corbyn y David Cameron ya ha sido criticado por su tímida protesta contra las degollaciones.

El ministerio de Relaciones Exteriores (FCO, por sus siglas en inglés) simplemente expresó “una profunda inquietud por la escalada de tensiones” en Medio Oriente.