"Demasiados israelitas han muerto, demasiados palestinos han muerto. En este difícil tiempo, es importante para ambos, palestinos e israelíes, intentar trabajar juntos"

Barack Obama

Presidente de EU


En la Ciudad Vieja conviven cuatro barrios: el árabe, el judío, el cristiano y el armenio, que también es de religión cristiana

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Con una pistola, hachas y cuchillos, dos atacantes interrumpieron ayer los rezos de una sinagoga en “Tierra Santa”.

Los agresores, palestinos radicales de Jerusalén Oriental, asesinaron a tres estadounidenses y un británico que también tenían ciudadanía israelita. 

El ataque, que ocurre tras semanas de enfrentamientos en Jerusalén, reencendería el conflicto entre Israel y Palestina, esta vez con el involucramiento de potencias occidentales como Estados Unidos (EU), Reino Unido y la Unión Europea (UE).

Mientras que el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, anunció que reaccionarán con “puño de hierro”, los grupos palestinos extremistas Hamás y la Yihad Islámica advirtieron de que habrá más atentados y celebraron esta ofensiva.

“Esto es el resultado directo de la instigación de Hamás y Abu Mazen (el presidente palestino Mahmud Abbas), una instigación que la comunidad internacional ignora de forma irresponsable”, declaró Netanyahu en un boletín informativo. 

“(Prometo) responder con mano dura al brutal asesinato de los judíos que vinieron a rezar y fueron eliminados por asesinos despiadados”. 

Pero incluso Abbas, quien suele mantenerse al margen para evitar el brote de mayores conflictos, condenó el ataque de los radicales palestinos. 

En reacción, el Ministerio de Seguridad Interna de Israel flexibilizó ayer los requisitos para que civiles israelís obtengan permisos de porte de arma y se defiendan de los ataques palestinos, reportó el diario El Clarín.  

Fuerzas de seguridad pública de Israel asesinaron a los dos responsables en el lugar del ataque, que también dejó ocho heridos. 

Ha sido la ofensiva más mortífera contra civiles israelíes en más de tres años y la peor en Jerusalén desde el 2008, informaron medios internacionales. 

También este es el incidente más notorio desde el fin del operativo israelí “Margen Protector”, que dejó más de 2 mil 200 palestinos muertos en Gaza y más de 70 israelíes, este año.

Occidente: más crítico con Israel

Contrario a ocasiones anteriores, líderes occidentales no respaldaron al gobierno israelí con contundencia.

Aunque condenó el asesinato de civiles inocentes, el presidente de EU, Barack Obama, exigió en un comunicado que Israel y Palestina dialoguen para encontrar la paz.

“Demasiados israelitas han muerto, demasiados palestinos han muerto. En este difícil tiempo, es importante para ambos, palestinos e israelíes, intentar trabajar juntos para reducir tensiones y rechazar la violencia”, indicó Obama, según The New York Times. 

“Tenemos que recordar que la mayoría de los palestinos e israelitas abrumadoramente quieren la paz”. 

El primer ministro de Reino Unido, David Cameron, se limitó a decir que se encontraba “horrorizado” por el ataque.

Un día antes del episodio, la UE endureció el tono con Israel y se ofreció a mediar la paz con Palestina, informó el diario El País.

Los ministros de relaciones exteriores de los Estados miembros condenaron la política de asentamientos de Israel, que invade de forma ilegal territorios de Palestina.

Hasta ahora, Suecia, Reino Unido, Irlanda y España han reconocido en sus congresos la existencia de un Estado de Palestina.

“El reconocimiento de Palestina es una decisión de cada Estado, pero queremos empezar a dar respuestas comunes y a ir acordes”, aseguró la alta representante para la Política Exterior, Federica Mogherini, según el periódico español. 

El problema de ‘Tierra Santa’

Jerusalén es un lugar sagrado para cristianos, judíos y musulmanes, las tres religiones con origen en la figura de Abraham, a quien consideran el padre de los creyentes.

En la Ciudad Vieja conviven cuatro barrios: el árabe, el judío, el cristiano y el armenio, que también es de religión cristiana.

“Jerusalén es un nombre que resuena por igual en el corazón de cristianos, judíos y musulmanes y que hace eco a través de siglos de historia compartida y disputada”, explicó ayer a BBC Mundo la analista Erica Chernofsky.

“Aunque a menudo ha sido centro de historias de división y conflicto entre personas de distintas religiones, todos están unidos en su reverencia a esta tierra sagrada”.

El choque de los grupos religiosos propicia la aparición de sucesos violentos.

Sucede que cada barrio alberga uno de los lugares más venerados por cada religión.

El barrio cristiano alberga la Iglesia del Santo Sepulcro, ubicada en un sitio en el que esta religión considera que ocurrió la muerte, crucifixión y resurrección de Jesús: el Gólgota o Colina del Calvario.

El área árabe tiene la Mezquita de Al-Aqsa, el tercer lugar más importante para el islam, y el santuario de la Cúpula de la Roca, donde creen que Mahoma ascendió a los cielos.

Los judíos poseen en su área el Muro de los Lamentos, vestigio del Monte del Templo.