En Japón están a sólo tres semanas de elegir a un nuevo líder, a una persona que represente al Partido Liberal Democrático (PLD) luego de la dimisión de Yoshihide Suga, el primer ministro nipón.

“Quiero concentrarme en las medidas del COVID-19, así que no me postularé a las elecciones del partido (el próximo 29 de septiembre)”, declaró sin más el ministro japonés, a sólo un año de haber sustituido a Shinzo Abe al frente del grupo político y como jefe de Gobierno.

Según medios locales, Yoshihide pudo haber tomado esa decisión tras liderar una respuesta tardía a la crisis sanitaria, lo que le generó fuertes críticas a su mandato.

A diferencia de países como Estados Unidos y Reino Unido, el gobierno de Japón comenzó a implementar su programa de vacunación contra el COVID-19 en febrero pasado, dos meses después de que dichas naciones iniciaran con la inmunización.

Ese paso tardío escandalizó más a las y los nipones debido a la pronta inauguración que tendrían de los Juegos Olímpicos de Tokio, un evento que debía reflejar estrictas medidas sanitarias para todos los atletas que arribaran del extranjero.

Según datos del gobierno nipón, a inicios de este mes el país asiático apenas alcanzó a vacunar al 50 por ciento de su población con al menos una dosis, y al 40 por ciento con las dos, superando las 130 millones de vacunas aplicadas.

Pero a pesar de ese esfuerzo, la popularidad de Suga no ha podido ascender en los últimos meses, obteniendo una aprobación del 25 por ciento, de acuerdo con datos registrados el pasado 31 de agosto por la empresa Morning Consult.

“La situación que lo llevó a tomar el cargo es la misma que lo saca. No fue una grandiosa gestión, justamente por las medidas aplicadas a la pandemia por coronavirus y a la presencia de la variante Delta (…) Se está hablando de un país desarrollado que debería estar a la vanguardia no sólo en la parte de la salud, sino también en la gestión de los recursos para combatir la crisis sanitaria”, opina al respecto la maestra Cristina Godos González, internacionalista por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM.

Por su parte, es el maestro César Soto Morales, especialista en Asia de la Máxima Casa de Estudios, quien agrega que la decisión de Suga también se vio reflejada para proteger de cierto modo el liderazgo del PLD.

De acuerdo con él, la dimisión del ministro parece una estrategia para que el grupo político en el poder continúe liderando a Japón como lo ha hecho en los últimos 60 años.

“(Suga) le está dando paso a los personajes que tienen más popularidad y lograr así la continuidad de su partido”, señala.

Además, debido a que ya dimitió como presidente del PLD, es cuestión de días para que Yoshihide también abandone su cargo como jefe de Gobierno, dejándole el camino libre a su próximo sucesor para encargarse de las emergencias de Japón.

En busca del reemplazo del primer ministro de Japón

Actualmente, entre los políticos nipones que buscan reemplazar a Yoshihide Suga están dos: Sanae Takaichi, quien de ganar sería la primera mujer en liderar Japón, y Fumio Kishida, quien ya había competido por el liderazgo del PLD en 2020.

Para el maestro Soto Morales, entre estas opciones quien podría tener mayores probabilidades de llevarse los votos es Kishida, debido a su paso como ministro de Asuntos Exteriores.

“El ministro por ahora es el que se ve más fuerte, porque para liderar Japón una de las cosas que se deben atender sin duda es su política exterior, y principalmente continuar con la alianza que tienen con Estados Unidos”, comparte.

En abril pasado, Yoshihide ya había dado pie para reforzar la relación bilateral entre su país y la Unión Americana, luego de visitar en la Casa Blanca al presidente Joe Bien, con quien se esperaba podría trabajar para posicionarse a nivel geopolítico y hacerle competencia a China.

Entre otros de los aspectos que debe atender el próximo representante del PLD, y posiblemente primer ministro, es impulsar la economía de su Estado tras la crisis que les ocasionó la pandemia, así como los Juegos Olímpicos de Tokio, que a pesar de su realización no le dejó al Estado nipón las ganancias que se esperaban.

“El próximo primer ministro requiere responder con asertividad a los nuevos conflictos de Japón, además de resolver los que ya existían, así que recuperar la imagen japonesa a nivel internacional les va a costar más de lo que alguna vez pensaron”, agrega la maestra Godos González.

En ese sentido, la académica asegura que las y los nipones estarán a la espera de una renovación del PLD tras la elección de su nuevo representante, pues sólo así podrían comenzar a levantar al gobierno japonés.

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