En cuestión de horas, el gobierno de Rusia dejó de ser visto como el responsable de un nuevo ataque, el cual dejó a dos personas sin vida en Polonia.

Fue en la aldea de Przewodów, Polonia, donde un misil impactó el territorio la noche del martes, alarmando a la comunidad internacional al darse a conocer que podría tratarse de un proyectil de origen ruso, como así lo declaró el Ministerio de Exteriores polaco, guiándose por el tipo de misil: un S-300 de fabricación soviética.

Ante esa probabilidad, mientras que el ministro de Defensa ruso aseguró que su país no era el culpable, sino que se trataba de una “provocación dirigida a elevar la tensión”, representantes de diferentes países ofrecieron su respaldo al gobierno polaco.

Líderes de Italia, Francia, Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Alemania, por mencionar algunos, le enviaron un mensaje al presidente de Polonia, Andrzej Duda, y a su primer ministro, Mateusz Morawiecki, lamentando las pérdidas humanas tras el ataque.

“Hablé con el primer ministro Mateusz Morawiecki para expresar nuestra solidaridad. Polonia puede contar con el apoyo de Francia y nuestra disposición para ayudar en las investigaciones en curso”, declaró Emmanuel Macron, presidente de Francia.

Ayer se convocó a una junta de emergencia entre los integrantes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) para analizar la situación, concluyendo que era “muy probable” que la explosión fuera ocasionada por Ucrania al tratar de defenderse.

“Déjenme ser muy claro: no es culpa de Ucrania. Rusia tiene toda la responsabilidad porque continúa su guerra ilegal (…) Este incidente es resultado directo de la guerra en curso”, dijo Jens Stoltenberg, secretario general de la Alianza Atlántica.

Por otro lado, especificó que el misil no era el resultado de un ataque deliberado ni un plan de acción por parte de Rusia para atacar a la OTAN, a la cual Polonia pertenece desde 1999.

A pesar de esa declaración, no se prevé que la comunidad internacional deje de vigilar las acciones del gobierno ruso, pues en caso de que en un futuro decida lanzar un ataque a un territorio perteneciente a la alianza militar, todos los integrantes responderían.

De acuerdo con el Artículo 5 de la OTAN, en caso de un ataque armado contra una o más de los miembros de la Alianza, el resto de los integrantes en ejercicio del derecho de legítima defensa individual o colectiva, ayudará a la parte o partes atacadas adoptando las medidas que juzgue necesarias, incluso el empleo de la fuerza armada para restablecer la seguridad en la zona del Atlántico Norte.

Al respecto, la doctora Natalia Rivera Ángel, del Centro de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM, opina que esta vigilancia provendrá de ambas partes y no sólo de Occidente a Rusia.

“Las alarmas siguen prendidas y en ese sentido hay una mutua vigilancia y desconfianza. Sólo así saben qué piezas jugar en próximos escenarios”, menciona.

Un respiro a la comunidad internacional tras la verdad de ataque en Polonia

En cuanto el secretario general de la OTAN afirmó la mañana de ayer que el gobierno de Rusia no estaba involucrado directamente en el ataque a Polonia, los ánimos de la comunidad internacional volvieron a estabilizarse al desatarse un conflicto incluso mayor.

Al cierre de esta edición, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, no emitió una declaración respecto a las conclusiones emitidas por la Alianza Atlántica; sin embargo, horas antes aseguró vía redes sociales que mantuvo una conversación con su homólogo polaco, con quien aclaró todos los hechos.

“Toda Europa y el mundo deben estar totalmente protegidos de la Rusia terrorista”, agregó Zelenski.

Para la doctora Rivera Ángel, al esperar un conflicto de “mayores dimensiones” por ser Polonia miembro de la OTAN y de la Unión Europea, al final se pudo respirar porque la administración rusa no era la culpable.

“Pudimos respirar tranquilos porque se confirmó que el misil no era ruso, sino que era parte de las fuerzas ucranianas (…) Nos deja más tranquilos. Además, debemos saber que en una guerra también puede haber fallas técnicas y en esta ocasión ocurrió eso.

“Resultó ser una enseñanza para Ucrania de que no puede sabotearse a sí mismo por todo lo que puede ocasionar”, puntualiza la también docente.

Del mismo modo, añade que principalmente Occidente debe ser “muy prudente” en términos de las descalificaciones y amenazas, a fin de no sólo evitar que la guerra actual se incremente, sino evadir un conflicto verbal.

“En sí todas las partes deben ser prudentes y evitar descalificaciones, pero sobre todo Occidente. Finalmente, una guerra verbal no es tampoco la mejor manera de sobrellevar las cosas”, destaca.

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