En medio de incendios y consignas de protesta, miles de ciudadanos españoles salieron a la calle para manifestarse en contra de la detención del rapero Pablo Hasél, quien estuvo resguardado 24 horas antes en la Universidad de Lleida para evitar ser aprehendido.

Por su parte, Jordi Dalmau, director de la policía catalana, informó que para la aprehensión se desmantelaron las barricadas de escritorios escolares colocadas alrededor del campus universitario para bloquear el paso de los policías y apuntó que el acto se había hecho con normalidad y sin resistencia de los activistas que resguardaban el lugar.

El artista ingresó la mañana del 16 de febrero al centro penitenciario de Ponent en Lleida, custodiado por la policía catalana Mossos d’Esquadara para ser juzgado por “enaltecimiento del terrorismo e injurias a la Corona” presuntamente hallados en su cuenta de Twitter y en sus composiciones musicales.

Por lo anterior, el músico enfrentaría una condena de dos años, cuatro meses y 15 días de cárcel, según lo establecido por la Audiencia Nacional.

En medio del debate generado por su asedio policiaco, y previo a su detención, el rapero declaró a la agencia de noticias AP: “No voy a permitir que me dicten lo que tengo que pensar, lo que tengo que sentir y lo que tengo que decir”; posteriormente, antes de ingresar al auto de la policía gritó a sus simpatizantes “¡Muerte al estado fascista!’’.

Hace una semana, alrededor de 200 artistas y celebridades, incluido el cineasta Pedro Almodóvar y el actor Javier Bardem, firmaron una petición el apoyo al rapero.

En tanto, Amnistía Internacional señaló que el caso de Pablo Hasél es el más reciente en una serie de juicios contra artistas y personalidades de las redes sociales bajo la Ley de Seguridad Nacional de 2015.

El caso Valtònyc, previo a Pablo Hasél

En 2018, ocurrió algo similar con el rapero Valtònyc; sin embargo, él escapó a Bélgica para resguardarse y las autoridades judiciales de ese país no han aceptado la solicitud de extradición expedida por el Gobierno español.

Un hecho parecido involucró a titiriteros que se dedican a la sátira política y a algunos blogueros que se expresaron con burla de los asesinatos ocurridos durante el régimen del general Francisco Franco, impuesto de 1939 a 1975.

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