"Cuando tenemos las capacidades únicas para ayudar a evitar una masacre, entonces creo que Estados Unidos no puede hacerse de la vista gorda"

Barack Obama

Presidente de Estados Unidos

Aunque aseguró que no permitirá que Estados Unidos (EU) sea arrastrado a luchar otra guerra en Iraq, el presidente estadounidense Barack Obama autorizó ayer ataques aéreos en la región.

Desde la Casa Blanca, Obama informó que aviones militares de EU ya arrojaron alimentos y agua para miles de iraquíes asediados por militantes islámicos en una montaña al norte del país. Agregó que los ataques dirigidos se harán en caso de que la milicia avance a Erbil, capital de la región kurda.

Y es que el jueves, mientras que familias refugiadas en el Monte Sinjar luchaban por sobrevivir sin agua, milicianos del Estado Islámico de Iraq y Siria (ISIS, por sus siglas en inglés) tomaron la mayor represa de Iraq.

La ofensiva de ISIS no solo mantiene a los iraquíes entre la espada y la pared, sino también al Gobierno estadounidense.

Desde la retirada definitiva de sus tropas en 2011, Estados Unidos adoptó una estrategia “pasiva” en Iraq. Sin embargo, desde que el Estado Islámico intensificó su ofensiva en junio de este año para formar un Estado independiente en la región, el país se ve sumergido en una nueva crisis. 

Aunque los yihadistas han tomado desde entonces el control de 17 ciudades, según un comunicado emitido por el propio ISIS, el jueves se hicieron de enormes recursos hídricos y energéticos al apoderarse de la Represa Mosul.

Lo anterior se suma a la amenaza que enfrentan las minorías étnicas y religiosas de Iraq, que se han tenido que resguardar bajo condiciones infrahumanas.

La crítica situación que enfrentan los yazidis, una antigua comunidad de Iraq que no profesa el Islam, fue la gota que derramó el vaso y captó la atención de actores internacionales.

“Hay muchos problemas en Iraq. Este es particularmente agudo, porque estamos viendo a gente perseguida a causa de su identidad étnica o religiosa”, dijo el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, según informó ayer The New York Times.

Lo anterior llevó al presidente Obama a reunirse con sus asesores de seguridad ayer por la mañana para analizar la crisis.

Aunque EU ha estado retrasando cualquier acción militar contra ISIS hasta que haya un nuevo Gobierno iraquí, la muerte por deshidratación de al menos 40 niños perseguidos hizo que su estrategia tambaleara.