“Estas acciones se deben a las reiteradas advertencias públicas y privadas que hemos emitido al gobierno ruso y son una respuesta necesaria y apropiada a los esfuerzos por dañar los intereses estadounidenses en violación de las normas internacionales”

Barack Obama

El presidente Barack Obama ordenó la salida de 35 funcionarios rusos de Estados Unidos, además sancionó a los servicios de inteligencia rusos y cerró dos instalaciones de propiedad rusa, en respuesta al presunto hackeo orquestado por Rusia durante las elecciones presidenciales.

Estas acciones se deben a las reiteradas advertencias públicas y privadas que hemos emitido al gobierno ruso y son una respuesta necesaria y apropiada a los esfuerzos por dañar los intereses estadounidenses en violación de las normas internacionales”, dijo el mandatario.

Entre las entidades sancionadas figuran el Servicio Federal de Seguridad (FSB, por sus siglas en inglés), sustituto de la KGB, así como la Agencia de Inteligencia Central (GRU), y tres empresas que proporcionaron apoyo material a las operaciones cibernéticas del GRU.

Asimismo, cuatro oficiales del GRU fueron sancionados, a la vez que el Departamento del Tesoro designó a dos ciudadanos rusos como sujetos de sanciones por haber incurrido en acciones de apropiación indebida de dinero e información de ciudadanos estadunidenses.

El Departamento de Estado ordenó además el cierre de dos instalaciones del gobierno ruso en Maryland y Nueva York, que de acuerdo con autoridades estadounidenses fueron utilizadas por personal ruso para propósitos de inteligencia.

Por su parte, Dmitry Peskov, portavoz del presidente Vladimir Putin, dijo que las nuevas sanciones eran muestra de la “política exterior impredecible y… agresiva”, y que están diseñadas para dañar al presidente electo Donald Trump, quien ahora tendrá que decidir si revierte las medidas.

La CIA concluyó hace poco que Rusia intervino en las elecciones del pasado 8 de noviembre para ayudar a Donald Trump a ganar la Presidencia.

El presunto hackeo fue hacia el Comité Nacional Demócrata y John Podesta, quien era el presidente de la campaña presidencial de Clinton.