El nuevo año trajo al mundo un tercer periodo de confinamiento para evitar el COVID-19, después de que se de descubrieran nuevas cepas del virus en Reino Unido y Sudáfrica, con lo que el fin de la pandemia que inició el año pasado parece lejos de terminar.

Reino Unido y Alemania son de los primeros que decidieron endurecer las medidas sanitarias que se implementaron antes de las fiestas de Navidad y Año Nuevo, pero que no han dado tregua para reducir el número de nuevos contagios de COVID-19.

El Ministerio de Salud de Reino Unido inició con el programa de inmunización masiva con la vacuna desarrollada por Pfizer y BioNTech el 8 de diciembre, a la par que el gobierno decretaba otro confinamiento para evitar los contagios en las fiestas decembrinas.

El país se ubica como el quinto con más contagios acumulados de coronavirus con más de 2.8 millones de casos confirmados desde que inició la pandemia. En tanto, en su reporte epidemiológico el Ministerio de Salud informó que el 7 de enero se registraron 52 mil 618 nuevos casos de la enfermedad.

Respecto a la inmunización, las autoridades sanitarias aseguran que garantizarán el acceso a 100 millones de dosis de vacunas, a las que se sumó la de la Universidad de Oxford y la farmacéutica AstraZeneca.

Para poner freno al virus, el primer ministro Boris Johnson ordenó extender el confinamiento hasta mediados de febrero. En tanto, los británicos no podrán salir de sus casas a menos que requieran asistir al médico, comprar alimentos o presentarse a sus empleos.

De forma adicional, los centros educativos se mantienen cerrados así como bares y restaurantes, que solo pueden tener servicio a domicilio. Sólo operan servicios declarados como esenciales, es decir, farmacias, servicios financieros y de telecomunicaciones.

El primer ministro ha declarado que serán dos semanas complejas, en tanto el Ministerio de Salud analiza si se realiza una declaratoria de emergencia nivel 5, esto quiere decir que el sistema de salud no cuenta con la capacidad necesaria para atender el aumento de los casos de COVID-19.

Alemania enfrenta una situación similar. La nación suma 1.8 millones de casos acumulados de coronavirus. Los contagios diarios alcanzaron su punto más alto el 30 de diciembre, cuando sumaron 49 mil 044 personas infectadas.

Aunque los primeros días del año el número de personas positivas se ha reducido a 26 mil, el gobierno decidió que las restricciones durarán al menos hasta el 31 de enero, y aplicará normas más estrictas para los viajeros.

Además de los cierres de las actividades no esenciales, se limitaron las reuniones privadas y ahora estás solo pueden considerar a una persona que no viva en el domicilio.

Las personas que llegan al país deberán presentar un test con resultado negativo a COVID-19 tomado 48 horas antes del viaje o inmediatamente después de llegar a Alemania. En tanto, serán sometidos a una cuarentena de 10 días que podrá acortarse a cinco días si el viajero se aplica un nuevo test en ese lapso y éste resulta negativo.

A esto se suma que aumentaron de 10 a 20 los días de licencia para los padres por enfermedad de sus hijos. Los padres solteros tienen derecho a 40 días, acción con la que el gobierno intenta apoyar a tutores que no cuentan con ayuda en el cuidado de sus hijos durante el confinamiento.

Marisol Leñero Jiménez, médico operativo de salud en el trabajo en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), explica que el manejo de una pandemia no ha sido nuevo para la comunidad médica y científica, sin embargo, ha supuesto desafíos dada la velocidad con la que expandió la enfermedad y se han tenido avances, aunque no se puede predecir cuándo llegará el final.

“La situación con la emergencia sanitaria en el mundo no parece que vaya a terminar. Entre las nuevas cepas y las reacciones a las vacunas, que además en algunos casos requieren más de una dosis, las investigaciones médicas tienen que avanzar aún más rápido de lo que lo han hecho hasta ahora. No se puede decir que la batalla esté ganada para nada”, declara.

Alarma mundial por nuevas cepas de COVID-19

Las nuevas cepas y el número de contagios tienen a los países en Europa con las alertas encendidas. Además de Alemania y Reino Unido, los gobiernos de Italia, Francia, Dinamarca han manifestado su preocupación, por lo que se prevé que también tomen medidas más agresivas para frenar los contagios.

El mundo supera 87.9 millones de casos de COVID-19 desde el inicio de la pandemia, en tanto que la enfermedad ha causado la muerte de 1.8 millones de personas, de acuerdo con datos del monitoreo de la Universidad Johns Hopkins.

La Organización Mundial de la Salud informó que al 5 de enero por tercera semana consecutiva se notificaron más de cuatro millones de nuevos casos en todo el mundo y las nuevas muertes aumentaron 3 por ciento a 76 mil.

El organismo reconoce que los informes recientes de diferentes variantes de SARS-CoV-2 han suscitado preocupación e interés por el impacto de los cambios virales. Respecto a la variante VOC-202012/01 que se detectó inicialmente en el Reino Unido, se han registrado casos en 40 países.


Las investigaciones siguen. Hay que reconocer que han sido muy oportunas y por eso se sabe de las mutaciones del virus, que están siendo ampliamente estudiadas y esto va a permitir dar pasos rápidos para frenarlas, aunque hasta ahora se sabe que con distancia social es posible reducir los contagios

Marisol Leñero Jiménez

Médico operativo de salud en el trabajo en el IMSS

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