Como se sospechaba, el caso del adolescente negro Michael Brown, abatido a manos de un policía blanco, terminó con la libertad del uniformado. 

El policía Darren Wilson no enfrentará cargos por probables delitos federales por la muerte de un joven de 18 años que estaba desarmado cuando le disparó en Ferguson, Missouri; hecho que provocó protestas durante más de una semana a lo largo del país, informó ayer el Departamento de Justicia.

Autoridades federales llegaron a la conclusión de que no hay pruebas que contradigan la declaración de Wilson en el sentido de que temió por su seguridad, y determinaron que tampoco hay evidencia confiable de que Brown hubiera levantado las manos cuando recibió los disparos.

Un caso complicado

La decisión sobre el tiroteo ocurrido el 9 de agosto de 2014 era esperada, en parte porque en los casos en los que se investiga presunta violación de derechos civiles se exigen altos niveles de certeza para las pruebas.

Wilson, quien declaró que Brown lo golpeó en la cara y trató de quitarle la pistola durante un forcejeo, también había sido exonerado por un jurado de investigación de Missouri en noviembre y renunció posteriormente a la policía.

Un reporte emitido ayer señaló que los negros en Ferguson son sometidos desproporcionadamente a fuerza policiaca excesiva, detenciones de tránsito sin fundamento y citatorios por infracciones tan menores como caminar a mitad de la calle. 

(Fuente: AP)