En las últimas semanas, Hillary Clinton le ha caído a golpes a la política exterior del presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

El comentario más reciente que generó controversia se refirió a la “política de no hacer estupideces” del mandatario, la cual la ex secretaria de Estado acusó de no ser un principio de organización. 

Esto ha ocasionado tensión en su relación, la cual “toca su punto más crítico desde el 2008, en las primarias presidenciales demócratas”, destacó Time el pasado 12 de agosto. 

Y aunque expertos han asegurado que esta separación la beneficiaría en su candidatura del 2016 por la impopularidad de Obama, Hillary parece tomar de nuevo su rol de conciliadora. 

Por ello, llamó ayer al presidente para “asegurarse que sepa que nada de lo que ella dijo tenía la intención de atacarlo”, afirmó Nick Merrill, vocero de Clinton. 

“Ella espera dejar esto atrás con un abrazo cuando se encuentren mañana por la noche (hoy)”, añadió.