A nivel mundial, la violencia y la inseguridad son dos de los principales retos para cualquier gobierno, siendo pocos los que han logrado un cambio verdadero. En El Salvador, por ejemplo, un país caracterizado por contar con grupos criminales como la Mara Salvatrucha, se ha registrado un descenso en el número de homicidios desde 2019, año en el que Nayib Bukele tomó posesión.

De acuerdo con el Análisis preliminar de la situación de la violencia homicida, publicado el año pasado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), a diferencia de 2015 que El Salvador registró la tasa de homicidios más alta en los últimos 11 años, de 106.3 por cada 100 mil habitantes, en 2021 fue de 18.0; una diferencia de 88.3 por ciento.

Esa baja tasa de homicidios no se había igualado en años anteriores, pues aunque en 2012 se registró un mínimo de 41.8 por ciento, las cifras de este 2022 representan un récord.

A la fecha, el país centroamericano continúa con escasos niveles de violencia, llegando a detectar cero homicidios el pasado 22 de noviembre, de acuerdo con la página oficial de la Policía Nacional Civil de El Salvador.

El descenso de los escenarios violentos en el país se ha originado principalmente por las estrictas políticas implementadas por el gobierno federal, como la Guerra contra las Pandillas, a través de la cual se han capturado a 54 mil 229 terroristas y mil 584 armas de fuego.

Es con el uso de alta tecnología que los uniformados salvadoreños han cumplido con sus labores, permitiéndoles combatir, por ejemplo, a la clica Witmer Locos Salvatruchos, un grupo que por décadas robó la tranquilidad de cientos de personas.

Así también, se envía a los agentes a acompañar a los usuarios que viajan en las diferentes unidades del transporte colectivo para evitar que sean víctimas de delincuencia y lleguen seguros a su destino, como en el municipio de San Marcos.

Para continuar con esa línea en pro de la seguridad y la cero violencia, el gobierno del presidente Nayib Bukele sigue con la construcción del Centro de Confinamiento del Terrorismo, donde se prevé puedan ingresar hasta 40 mil presos.

Fue en julio pasado que el jefe de Estado dio a conocer la elaboración del Centro, asegurando que estaría listo en tiempo récord y con la más alta tecnología, además de contar con 37 torres de vigilancia.

“La construcción del Centro de Confinamiento del Terrorismo va a una velocidad sorprendente. Este tendrá tres anillos de seguridad y tecnología de punta (…) Cuando las instalaciones estén terminadas, será la prisión más grande en El Salvador”, declaró Osiris Luna Meza, director de Centros Penales.

Referente a esta construcción, Óscar Abad Corral, internacionalista de la UNAM, opina que fue un acierto del gobierno en términos de generar infraestructura tangible que los ciudadanos puedan seguir observando como pasos significativos en la creación de una sociedad mucho más segura.

“El reto es que a veces este tipo de medidas pueden considerarse un tanto excesivas, pero la situación del país ya era delicada y requería de medidas estrictas como esta, que lo que intentan es darle atención a todo ese número impresionante de delincuentes que se han capturado en el pasado reciente”, menciona.

Un impulso para el presidente Nayib Bukele

Antes de que el gobierno de El Salvador anunciara la construcción del Centro de Confinamiento del Terrorismo, el presidente Nayib Bukele ya se ubicaba como el jefe de Estado mejor evaluado en América Latina.

En mayo de 2021, la consultora CID Gallup registró que Bukele tenía 84 por ciento de aprobación, posicionándose por encima de otros líderes como el mexicano Andrés Manuel López Obrador o el dominicano Luis Abinader, con 72 y 54 por ciento respectivamente.

El 13 de octubre pasado que la CID Gallup volvió a realizar la encuesta, el mandatario salvadoreño se mantuvo en primer lugar, pero con el 86 por ciento; un resultado que pudo originarse debido a sus continuas políticas públicas en favor de la seguridad de sus ciudadanos.

En entrevista, el también docente de la Universidad Anáhuac, Abad Corral, opina que la creación del Centro sin duda será otro beneficio para Nayib Bukele, pues le da coherencia al mensaje que ha expuesto desde que llegó a la presidencia: combatir la inseguridad.

“Es un beneficio para él porque le da coherencia a su mensaje que siempre ha sido el de hacer todo lo que esté en sus manos para revertir la situación de inseguridad que prevalece en su país”, destaca.

Para el especialista, este tipo de medidas como la creación del Centro de Confinamiento del Terrorismo también pueden ser disuasorias para que quienes están dentro del crimen piensen dos veces seguir por ese “mal camino” y de cierta manera se den cuenta que hay acciones de por medio.

“A veces este tipo de problemáticas no se pueden atender con medidas de tinte mediano, sino ejerciendo una mano dura como lo está implementando este gobierno, y con ello corregir lo que se hizo en el pasado con acciones más blandas”, sostiene Abad Corral, egresado del Instituto de Estudios Políticos Science-Po en Francia.

Bajo esa línea, se espera que con el término del Centro y la implementación de próximas políticas estrictas, El Salvador siga registrando escasos casos de homicidios y la detención de más delincuentes, posicionando al país como uno de los más seguros de la región.

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