Reporte Indigo

COREAS

Nada en común


Kaesong, situado en un punto fronterizo, era el único lugar que quedaba en el que los dos países cooperaban al margen de los conflictos 

Corea del Norte impidió ayer que trabajadores surcoreanos ingresaran a un parque industrial que ambos países administran conjuntamente junto a la frontera que los divide, el indicio más reciente de que la actitud bélica de Kim Jong-un hacia Seúl y Washington está pasando de las palabras a la acción.

Al anunciar esta decisión, que llegó un día después de que el gobierno norcoreano advirtiese de que pondría de nuevo en marcha un reactor de plutonio apagado en 2007, las autoridades del país citaron las recientes circunstancias políticas en la península coreana, pero no dieron más detalles.

La retórica bélica norcoreana de las últimas semanas se ha topado con un despliegue de poderío militar estadounidense, incluidos vuelos de bombarderos con capacidad nuclear y aviones de difícil detección en los ejercicios militares anuales entre EU y Corea del Sur. Estos ejercicios, considerados por ambos países de rutina, son vistos por Corea del Norte como preparativos para invadirla.

El parque industrial de Kaesong comenzó a producir bienes en 2004 y ha sido un punto inusual de cooperación en la relación hostil entre las Coreas, cuya guerra de tres años concluyó en 1953 con un armisticio. El hecho de que continuara su operación a pesar de episodios de tensión diplomática había tranquilizado a las multinacionales extranjeras hasta ahora. 

“El parque fabril de Kaesong ha sido el último bastión de distensión entre las Coreas”, dijo Hong Soon-jik, investigador norcoreano en el Instituto de Investigación Hyundai, con sede en Seúl.

Se desconoce por cuánto tiempo impedirá Corea del Norte que los surcoreanos ingresen al parque industrial que proporciona empleo a más de 50 mil habitantes de ese país. La última interrupción importante de las actividades en el parque por tensiones causadas por los ejercicios militares de EU y Corea del Sur en 2009 duró tres días.

Unas 120 compañías surcoreanas operan fábricas en Kaesong pero el parque es más significativo para Corea del Norte, al que suele faltarle dinero en efectivo. 

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