Donald Trump, presidente de Estados Unidos, cerró sus fronteras de nuevo, está vez a los extranjeros que buscan migración legal a su país, a quienes les impedirá acceder a una Green Card, documento que avala la residencia permanente en el país norteamericano.

El mandatario firmó la orden ejecutiva para suspender por seis meses las emisiones de este trámite, periodo que podría extenderse hasta por sesenta días más, de acuerdo a las condiciones que enfrente la economía estadounidense en el corto plazo.

La acción se aprobó como una medida para que los trabajadores estadounidenses sean los primeros en obtener un empleo una vez que el país de las barras y las estrellas reactive su economía, la cual se ha visto afectada por las medidas emprendidas para contener los contagios de coronavirus.


El decreto no afecta a los extranjeros que buscan una plaza laboral en el país norteamericano con el permiso de la VISA de trabajo

“Sería injusto para quienes fueron despedidos que luego fueran reemplazados por un inmigrante traído desde el extranjero. Tenemos que cuidar a los trabajadores americanos”, dijo el presidente republicano en una conferencia desde la Casa Blanca.

El discurso, dirigido a la base electoral que lo llevó a la presidencia en 2016, se registra en medio de las preocupaciones de la ciudadanía y los participantes del sector financiero respecto a la profundidad de los efectos que la pandemia pueda tener sobre la economía del país, factor que la población resiente ya con el cierre de plazas de trabajo.

La nómina total de empleos no agrícolas en Estados Unidos cayó en 701 mil plazas en marzo, lo que impulsó un aumento en el desempleo de 4.4 por ciento, de acuerdo con los últimos datos publicados por el Departamento del Trabajo estadounidense.

El sector más golpeado por el tope a la migración legal fue el del ocio y la hotelería, que registró una reducción de 459 mil puestos de trabajo, principalmente en servicios de alimentos y lugares para beber, de acuerdo con el informe de la dependencia.

Otras disminuciones ocurrieron en los sectores de asistencia social, servicios profesionales y comerciales, comercio minorista y construcción, dice el Departamento del Trabajo en su informe mensual.

Al respecto, Montserrat Castillo, internacionalista por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), comparte que la debacle en la economía estadounidense es una factura que el presidente Trump no quiere pagar, por ello, recurre a la retórica de defensa de los empleos y la condena de los migrantes, que pueden darle un impulso en las próximas elecciones presidenciales.

“El presidente le habla a quienes ya votaron por él, esto es un llamado a la base electoral que ya tiene y que piensa reforzar con su conocido mensaje de identidad nacional, con el que ha logrado legitimar las decisiones de su gobierno”, dijo la experta.


Donald Trump firmó la orden ejecutiva para suspender por seis meses las emisiones de Green Cards

El enemigo silencioso de la migración legal

Con la dispersión de la pandemia y las medidas de distanciamiento social, en el país norteamericano -como en otros alrededor del mundo- negocios como restaurantes, bares y cafeterías bajaron sus cortinas durante marzo, ante la declaratoria de emergencia sanitaria que emitió la Casa Blanca el 13 de marzo.

Sin embargo, el panorama no parece alentador para el país, que es ahora el que más contagios de Covid-19 registra en su territorio, pese a los esfuerzos de las autoridades locales y federales para contener la pandemia.

Hasta ahora, en Estados Unidos se registran más de 850 mil 975 casos confirmados y 47 mil 664 víctimas mortales de la pandemia. En tanto, las medidas del presidente frente a esta crisis han causado las críticas de algunos de sus adversarios políticos.

Ante la afrenta y la definición de la contienda electoral que disputará frente al demócrata Joe Biden, el mandatario busca retomar el discurso sobre que los migrantes roban empleos para comenzar a dar un mayor empuje a la posibilidad de su reelección en la silla presidencial.

“Esta acción no sólo busca distraer la atención del fracaso de Trump para frenar la propagación del coronavirus, sino que es un movimiento autoritario. Quiere aprovecharse de una crisis para imponer su agenda antimigración”, dijo el legislador Joaquín Castro, demócrata por Texas y presidente del caucus hispano en el Congreso estadounidense.

Este no es el primer movimiento que el mandatario estadounidense realiza para frenar la entrada de la comunidad migrante a territorio estadounidense. Sin embargo, está orientada hacia la migración legal, que había sido intocable. Este decreto no alcanza a los extranjeros que buscan una plaza laboral en el país norteamericano con el permiso que les otorga la VISA de trabajo, aunque este documento es por tiempo determinado.

La medida tampoco afecta el ingreso legal de trabajadores temporales del sector agrícola, en su mayoría centroamericanos, que integran uno de los pilares de la economía estadounidense, y que es de vital importancia para los granjeros afines a Trump.

A este panorama se suma que, el Departamento de Seguridad Nacional mantendrá por 30 días más el cierre de fronteras con México y Canadá, para detener temporalmente los viajes no esenciales y mitigar la dispersión del coronavirus.

“En los meses que anteceden a la elección pude intensificarse el discurso antimigrantes de Trump, puede usar la carta del coronavirus para cerrar el paso a los migrantes, por lo que hay que tener atención sobre sus decisiones de reactivación económica”, dijo Castillo.

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