Los ataques terroristas del pasado 13 de noviembre en París dejaron 137 muertos y 415 heridos.

La legendaria sala de conciertos El Bataclán, donde varios atacantes abrieron fuego contra el público que asistía a un concierto de rock, fue el sitio donde se presentó el mayor número de víctimas.

También hubo explosiones y decesos afuera del Estadio Nacional de futbol, en el suburbio parisino de Saint Denis.

Estas explosiones sucedieron cuando François Hollande y miles de espectadores presenciaban un partido de futbol amistoso entre Francia y Alemania.

Además, hubo tiroteos en los restaurantes Le Petit Cambodge, Le Comptoir Voltaire y Le Carillon, la pizzería la Casa Nostra y el bar la Bélle Équipe ubicados en los distritos 9 y 10 de la capital francesa.

El Estado Islámico se reivindicó la autoría de todos los ataques.

Guerra y cierre de fronteras

Inmediatamente después de los atentados François Hollande presidente de Francia condenó los ataques y le declaró la guerra a ISIS.

El presidente de Francia canceló su presencia en la cumbre del G20, la cual se llevó a cabo en Turquía el 15 de noviembre.
Sin embargo, los representantes del gobierno francés y Estados Unidos se pusieron de acuerdo en Turquía y, a horas de los atentados de París, comenzó la ofensiva aérea de Francia en Siria para intentar terminar con el Estado Islámico.

Por otro lado, horas después de los ataques, la ciudad del mundo que más turistas recibe fue declarada en emergencia y se decretó un toque de queda y cierre de fronteras.

Hoy, a pesar de que millones de parisinos han vuelto a la normalidad, el cierre de las fronteras dio inicio a una nueva oleada xenófoba en Francia que culminó hace un mes con la victoria del partido de ultra derecha en las elecciones regionales.

El Frente Nacional, encabezado por Marine Le Pen, supo aprovechar el miedo y la desesperanza presentes tras los ataques de París y logró que el sentimiento anti inmigrante, agravado en muchos franceses y europeos, le diera los votos que su partido nunca había conseguido.

Enemigo en casa

A pesar de que los primeros reportes aseguraban que algunos atacantes de París habían entrado a Europa como refugiados sirios, rápidamente estas versiones se desestimaron y se confirmó que todos los atacantes habían nacido en Europa.

Los terroristas europeos que se inmolaron en el Stade de France y abrieron fuego indistintamente contra varias multitudes en París eran, todos, varones franceses o belgas muy poco educados y de extracción humilde.

Todos, en algún momento de sus vidas, viajaron a Siria para entrenarse en campos controlados por el Estado Islámico.

En París, los franceses de origen árabe sufren muestras de racismo todos los días, desde mucho antes de los atentados recientes.

Estas minorías europeas no se sienten incluidas en la sociedad y muchos han comenzado a recurrir al radicalismo islámico para contrarrestar las frustraciones que enfrentan en su vida diaria.  

La policía de París esta facultada para pedir documentación oficial a cualquier transeúnte que les resulte sospechoso. Normalmente, los ciudadanos que más son detenidos son jóvenes árabes de pocos recursos.

Fue un puñado de estos jóvenes frustrados quienes llevaron a cabo las masacres del 13N. Todos pagaron su crimen con la muerte.

Sin embargo, en la actualidad son los millones de árabes y musulmanes en el mundo quienes han tenido que pagar y seguirán pagando por los pecados de estos terroristas.

La xenofobia se ha extendido por todo el mundo y hoy millones relacionan al terror con la religión fundada por Mahoma.

Terror opaca lucha medioambiental

La Cumbre Climática en París, celebrada hace un mes también se vio afectada por la resaca de los ataques terroristas.

La seguridad alrededor de la reunión se intensificó al grado de que se prohibieron las protestas públicas y muchas de las discusiones estuvieron ensombrecidas por el fantasma de la guerra en el Medio Oriente.

Al final de las dos semanas se cumplió el objetivo de firmar un acuerdo internacional que estableciera las condiciones necesarias para evitar que la temperatura del planeta subiera más de 2 grados centígrados antes del final de este siglo.

Sin embargo, el acuerdo no es legalmente vinculante y muchos dudan que sea suficiente para garantizar la seguridad climática del mundo en el futuro.