Michel Aupetit, ex arzobispo de la zona metropolitana de París, está enfrentando una de sus etapas más difíciles dentro de la Iglesia católica.

El pasado jueves, el papa Francisco aceptó su dimisión, luego de recibir una carta de su parte en la que aseguraba que dejaría su puesto con el único fin de “salvaguardar la diócesis” que representaba.

Michel Aupetit dimitió luego de ser señalado por medios de comunicación locales de mantener una relación sentimental con una mujer en 2012, cuando recibió su nombramiento como vicario general.

Respecto a la noticia de su romance, el religioso francés descartó todo, dejando en claro que rezaría por todos aquellos que pudieron desearle mal, así como por las personas a las que pudo herir.

Ante este escenario, el doctor Felipe Gaytán Alcalá, profesor e investigador de la Universidad La Salle, opina que el papa no tenía otra opción que aceptar su renuncia, sobre todo para que no se generara más presión dentro de la Iglesia.

“El papa debe hacerlo por una cuestión de salud de la Iglesia, es decir, para blindarse de las presiones que ya tiene al interior por escándalos de pederastia, relaciones homosexuales y con mujeres, así como por la formación de familias”, asegura.

Por otro lado, respecto al futuro de Michel Aupetit, apunta que, aunque sí dejará de laborar dentro de la administración de la Diócesis Metropolitana de París, seguirá presente en su ministerio, pero no ante la luz pública.

“Se prevé que luego de su dimisión, simplemente sea recluido en la propia Iglesia, pero con un puesto de obispo retirado”
Felipe Gaytán AlcaláProfesor e investigador de la Universidad La Salle

En lugar de este ex arzobispo, será el monseñor George Pontier quien tome su lugar, pero sólo como administrador apostólico en lo que se oficializa su puesto o se encuentra a algún otro religioso más que realice esas actividades.

De acuerdo con el doctor Gaytán Alcalá, la sucesión de Michel Aupetit podría concretarse en el corto plazo debido a la preocupación que existe dentro del Vaticano para reforzar el catolicismo en Europa, donde cada día hay menos creyentes que en América Latina, por ejemplo.

“Creo que dentro de poco se puede nombrar al próximo arzobispo, o puede ser él mismo (George Pontier), pero lo harían para quitarse la presión y atender el declive del catolicismo que hay en Europa”, detalla.

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