En la tradición judía, el número 70 es sumamente simbólico, entre otras cosas, porque la Torá, el texto sagrado para los judíos, tiene 70 caras, por lo que se le pueden dar muchas interpretaciones. Esta misma analogía se puede aplicar a la relación entre México e Israel, dos naciones con fuertes lazos, rica, fluida, pero que a la vez ha sido compleja en algunos rubros.

Hace siete décadas, ambas naciones dieron inicio a sus Relaciones Diplomáticas de manera oficial, una historia en la que se recuerdan grandes gestos como el apoyo mexicano a Israel durante los años del boicot árabe en la década de 1970, o el envío de cuerpos de rescate israelíes a territorio nacional durante los sismos de 1985 o en 2017.

“Es una relación de dos naciones antiguas con raíces culturales milenarias, profundas. Hay una proximidad, una cercanía de amistad entre los pueblos, además de las relaciones oficiales”, afirma el embajador de Israel en México, Zvi Tal.

El diplomático, quien asumió el cargo en agosto de 2019, afirma que lo que puede marcar una relación entre naciones, más allá del lado político, económico o cultural, son las manifestaciones de amistad entre los pueblos, y en el caso de México e Israel, esta no es la excepción.

“Con todo el respeto que tengo por los políticos, por los líderes, el (vínculo) más profundo, lo que resiste a todos los cambios es la relación entre los pueblos, entre los seres humanos, y por eso todos estos intercambios que hay entre artistas, entre investigadores, cuando hay una colaboración en el campo de la salud, por ejemplo, (que) hoy en día un tema muy importante, trabajan juntos por el bienestar de los pueblos. Eso es maravilloso, es muy importante”, recalca.

Es la comunidad israelí en México un ejemplo de la amistad que se ha forjado entre ambos Estados, y de la cual el embajador se dice muy afortunado, pues para él ellos son un verdadero puente para los dos países.

En entrevista, comparte que aunque hoy en día los descendientes de israelíes son mexicanos, sus padres, abuelos o bisabuelos fueron integrados a todas las áreas económicas y culturales gracias a las puertas que les abrieron las autoridades cuando migraron a este país.

“Han ayudado a mis predecesores e incluso en acercar a personas destacadas aquí en México, políticos, científicos, a que realmente se vea cuál es el potencial de esta relación. Tengo una gran deuda hacia la comunidad que de verdad nos apoya continuamente”, señala el embajador.

Desde su experiencia, Zvi Tal comparte que se siente muy agradecido con el pueblo mexicano, pues “son gente cálida, abierta” y la relación siempre es muy fácil porque todos son muy accesibles.

“Es mi primera experiencia en el mundo hispanohablante, una experiencia excelente y además con la gran ventaja de vivir en este país, con esta cultura, estoy completamente fascinado con la cultura maya, la gastronomía, la naturaleza, es de verdad un placer estar aquí en México”.

México e Israel, economías complementarias

A pesar de que la unión entre los pueblos de México e Israel ha sido una pieza clave para reforzar la relación bilateral desde hace 70 años, la cooperación económica y comercial es otro rubro a destacar.

De acuerdo con el embajador Zvi Tal, lo que ha empujado esta relación es el Tratado de Libre Comercio que entró en vigor desde el año 2000, fortaleciendo el vínculo económico año con año.

Mientras que en 1999 los intercambios comerciales entre México e Israel rondaban los 210. 6 millones de dólares, en este 2022 lograron rebasar la barrera de los mil millones de dólares.

Gracias a ello, Israel se ha convertido en el primer socio comercial de nuestro país en Medio Oriente, mientras que México se posicionó como el segundo socio latinoamericano de los israelíes.

Para el embajador, quien fue parte de la Delegación israelí durante las negociaciones del Tratado hace más de dos décadas, a pesar de los logros obtenidos hasta ahora, todavía hay una gran área de maniobra, pues las dos son economías complementarias.

Israel, por ejemplo, aunque tiene una población de poco más de nueve millones de habitantes, tiene un valor agregado en la innovación, en la alta tecnología, mientras que aquí hay una vasta experiencia en materia de manufactura.

“Por ejemplo, en el sector automotriz, nosotros no fabricamos coches, pero sí tenemos varias tecnologías que pueden mejorar el manejo de los autos, el transporte, incluso la seguridad que utilizan.

“La idea es también acercar los ecosistemas y lo hicimos con un proyecto piloto, involucrando a jóvenes emprendedores israelíes y mexicanos, que propone soluciones tecnológicas a grandes empresas mexicanas. Están por terminar esta experiencia muy provechosa. (Entonces), hay mucho en lo que podemos colaborar y llevar esta relación económica, comercial, al siguiente nivel”, dice el embajador.

Como menciona el diplomático, se espera que los lazos bilaterales sigan creciendo en los próximos años, mejorando cada día la relación entre ambos pueblos.

El primer ministro de Israel, Naftali Bennett (derecha), y el ministro de Exteriores, Yair Lapid, hablan antes de una votación para disolver el parlamento, en el Knesset, en Jerusalén, el 30 de junio de 2022. (AP Foto/Ariel Schalit)

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