Reporte Indigo

JAPóN

Mejor presos que en libertad

El sistema penitenciario de Japón está al borde de una crisis presupuestaria a causa de un nuevo y curioso tipo de villano: el jubilado reincidente.

De acuerdo con un nuevo estudio sobre la economía del delito de personas de la tercera edad, información criminal muestra que un 35 por ciento de los delitos de robo en tiendas son cometidos por personas de más de 60 años. Dentro de ese rango de edad, 40 por ciento de los delincuentes cometieron el mismo crimen más de seis veces. 

Y existe una buena razón para sospechar que esa ola de crimen, en particular, representa un intento de los imputados para terminar en prisión, una institución con comida gratuita, hospedaje y atención médica, concluye el reporte de la casa investigadora Custom Products Research.

Según el estudio, las matemáticas detrás de las reincidencias son bastante atractivas para el convicto potencial. Aún con una dieta frugal y hospedaje sumamente barato, un jubilado japonés soltero con ahorros mínimos tiene costos de vida 25 por ciento más altos que la pensión básica, que es de menos de 7 mil dólares anuales.

Las crecientes tasas de crimen entre personas de la tercera edad disfrazan una oscura tendencia, dijeron economistas y criminólogos. 

“La situación social en Japón ha forzado a los ancianos a cometer crímenes”, expuso Akio Doteuchi, investigador social, según citó Today Online.

“Un 40 por ciento de los ancianos vive solo. Es un círculo vicioso. Salen de prisión y no tienen dinero o familia, así que vuelven inmediatamente al crimen”, puntualizó.

Los números sobre el crimen, añadió, exponen el gran problema del envejecimiento en el país asiático.

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