China fue el primer país en enfrentar al COVID-19. La nación asiática fue la primera en registrar casos de este virus y medio año después logró contener los contagios con tratamientos que combinan su medicina tradicional con la occidental.


El gobierno informó que el 91.5 por ciento del total de enfermos en el país, que hasta ahora son más de 85 mil 314 personas, recibieron tratamientos de medicina tradicional. De los pacientes atendidos, el 90.6 por ciento proviene de la provincia de Hubei, en donde se registra el mayor número de contagios

La Comisión Nacional de Salud de China decretó que todos los pacientes infectados por COVID-19 recibieran tratamientos con medicina tradicional el 10 de febrero y desde entonces, alrededor de cuatro mil 900 médicos se destinan para atender a los enfermos en Wuhan y Hubei.

Este grupo de trabajadores de la salud representa 13 por ciento del total de doctores del país. Para su facilitar su labor, se estableció un protocolo de actuación con fórmulas de fitoterapia y acupuntura, de acuerdo con un informe de las autoridades.

Para el gobierno del país asiático, la aplicación de la medicina tradicional china en el tratamiento de las personas que se contagiaron de coronavirus, que se aplica en diferentes fases, ha ayudado a mejorar la condición de pacientes con síntomas leves y moderados, y con ello se ha evitado que se conviertan en casos críticos.

Los tratamientos de la medicina tradicional consisten en inyectar Shengmai Zhusheye, sustancia que es utilizada para tratar la presión arterial y enfermedades cardiovasculares, Shenmai Zhusheye, otra sustancia que contiene ginseng y ophiopogon tuber para estabilizar el nivel de oxígeno en sangre de los pacientes.

Tambien se suministra Xuebijing Zhusheye, que ayuda con la limpieza de sangre, Reduning Zhusheye, inyección de eliminación de toxinas de calor, y Tanreqine, sustancia que tiene un efecto sinérgico con antibióticos.

“La medicina tradicional china promovió la recuperación y redujo las secuelas para los pacientes en la etapa de recuperación. Mejoró los síntomas, la absorción inflamatoria en los pulmones, redujo la adhesión y promovió la reparación completa de órganos y tejidos dañados”, destacó el gobierno en un informe sobre los resultados del control de la pandemia.

Fusión cultural

Las autoridades de salud chinas establecieron un protocolo para el tratamiento de los pacientes con COVID-19 el cual ha compartido con médicos de otras naciones, sin embargo, los resultados aún no dan señales claras de que este método sea eficaz para combatir al virus por sí solo, por lo que los procedimientos se integran con la medicina occidental.

Zhang Boli, jefe de la Universidad de Medicina Tradicional China de Tiajin, es el encargado de liderar el proyecto del Ministerio de Ciencia y Tecnología, a través del cual se integran los procedimientos y tratamientos para los pacientes con coronavirus.

El Hospital de Integración Provincial de Medicina China y Occidental de Hubei fue el primero en aplicar el protocolo en 34 pacientes con COVID-19, quienes fueron tratados con una integración de las medicinas y, de acuerdo con las autoridades de salud, los enfermos mejoraron su condición de forma contundente frente a los pacientes a quienes sólo se les prescribieron medicamentos occidentales.

Las mejoras en el grupo de tratamiento integrado incluyeron el tiempo de reducción de los síntomas clínicos, el tiempo de recuperación de la temperatura, la estancia hospitalaria promedio y la proporción de pacientes con síntomas moderados que se convierten en casos críticos.

Remedio ancestral de la medicina tradicional

La medicina tradicional china tiene cerca de dos mil años de práctica y basa su filosofía en la teoría de que la enfermedad es consecuencia del flujo inadecuado de la fuerza vital, por tanto, rompe el equilibrio en el yin-yang.

Esta es una de las prácticas más antiguas del mundo y considera un amplio rango de tratamientos desde brebajes preparados con hierbas, acupuntura, meditación y masajes, que ayudan a equilibrar la energía.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) la reconoció formalmente tras años de esfuerzos y cabildeo por parte de China, decisión que generó polémica entre la comunidad médica dado que esta medicina no tiene fundamentos científicos.

Sin embargo, también es una industria destacada para la economía. El gobierno chino estimó que la medicina tradicional tendrá un valor de 420 mil millones de dólares para finales de 2020.

Katsuya Ramírez, terapeuta de medicina alternativa y psicólogo por la Universidad Anáhuac Mayab, declara que el uso de la medicina tradicional china es un apoyo para tratar diversos padecimientos, ya que su función es restablecer el flujo energético a través de terminales centrales nerviosas en el cuerpo que se interconectan en el organismo.


La aplicación de la medicina tradicional china para combatir el COVID-19 es un gran complemento para lograr que el mismo cuerpo reactive sus defensas y mejore sus funciones permitiendo que haya mayor flujo sanguíneo y relajación, además ayuda a desinflamar el cuerpo, que es una de las reacciones que más limitan al sistema inmune en esta enfermedad

Katsuya Ramírez

Terapeuta de medicina alternativa

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