En un acto de solidaridad sin precedentes en la industria de la comida rápida, empleados de restaurantes como McDonalds, Burger King y KFC encabezaron ayer una huelga en 150 ciudades de Estados Unidos, así como en localidades de Irlanda, Japón, India y decenas de otros países. 

Las manifestaciones continúan una campaña sindical iniciada en 2012 para llamar la atención sobre la situación de los trabajadores con salario mínimo y buscar el apoyo público para obtener un salario de 15 dólares la hora, en Estados Unidos.

No es suficiente

“Las corporaciones pueden ganar dinero, millones y miles de millones de dólares. Nosotros deberíamos ser capaces de tener un salario decente para atender a nuestras familias”, dijo Sheila Brown, madre de cuatro y empleada de un KFC.

“Es un salario de pobreza. No podemos vivir de él”, aseguró un trabajador de 19 años en Filadelfia.