Alrededor del mundo, son diferentes los líderes políticos quienes no reciben un sueldo por sus funciones porque así lo decidieron. Mario Draghi, primer ministro de Italia, es uno de ellos.

Así se puede comprobar en el sitio web del Palacio Chigi, donde aparecen los datos y documentos del jefe de gobierno relacionados con las obligaciones en materia de transparencia administrativa.

En el apartado “Compensaciones” del portal, se publicó un documento donde se señala que Mario Draghi “no percibe alguna compensación de cualquier naturaleza” relacionada con su cargo.

El sueldo que corresponde a un primer ministro no parlamentario, es decir, sin escaño, como es el caso del economista, es de 110 mil euros brutos anuales.

Antes de él, su predecesor Giuseppe Conte, quien tampoco poseía el acta de parlamentario, durante su administración redujo su sueldo al 80 por ciento; cobraba 88.353 euros.

Los altos sueldos de la clase política italiana han sido siempre objeto de debate y de crítica por parte de la ciudadanía y de un sector del arco parlamentario. Sin embargo, nunca se había visto que un primer ministro renunciara completamente a su pago.

Hasta el momento, esta noticia aún no ha tenido una explicación oficial por parte del banquero, pero se prevé que se debió a un tema de solidaridad con los italianos, quienes están viviendo una de sus peores crisis económicas.

Dora Isabel González Ayala, internacionalista de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán, comenta al respecto que, efectivamente, la decisión de Mario Draghi fue muy acertada “porque llega al corazón de todos los italianos quienes han sufrido muchas afectaciones por la pandemia”.

Para ella, esta decisión podría ser un ejemplo para los próximos primer ministros en Italia, e incluso para los funcionarios que tienen un cargo más abajo que él.

“Por otro lado, entre los desafíos con los que podría encontrarse, es tener sintonía con la sociedad para sentir que sus estrategias sí están funcionando y si eso va a superar las condiciones económicas”, dice.

De acuerdo con la académica, este tipo de posturas o estrategias podrían seguir viéndose reflejadas en otros políticos de corte progresista, “en aquellos que por lo menos en el diálogo hablan del progresismo”, asume.

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