Aunque se supone que era un evento cívico, la procesión tuvo evidentes tintes políticos. 

Miles de colombianos participaron este domingo en diferentes ciudades en la cívica “Marcha por la vida”, que inevitablemente se politizó y terminó promoviendo el proceso de paz entre el gobierno nacional y la guerrilla de las FARC que se lleva a cabo en La Habana.

Inicialmente la movilización fue convocada por el exalcalde de Bogotá Antanas Mockus para rechazar las muertes violentas que suman 14 mil 294 casos anuales en Colombia, según los últimos reportes del Instituto Legal de Medicina.

Sin embargo, grupos políticos liderados por el expresidente Álvaro Uribe la tildaron de estrategia para respaldar los intereses del Gobierno del presidente Juan Manuel Santos.

Lo que se vio en las calles pareció darles la razón.

En Bogotá, la marcha fue encabezada por Mockus en compañía de Santos y el alcalde mayor, Gustavo Petro, seguidos por cientos de personas enfundadas en camisetas blancas mientras gritaban eslóganes a favor de la vida y la paz.

“Es una invitación a respetar la vida, no solo en relación al conflicto armado, del que se están ocupando (los negociadores) en La Habana, sino a respetar la vida frente a la intolerancia, el crimen organizado y la violencia intrafamiliar”, dijo Mockus a The Associated Press momentos antes de la marcha. 

Siembra dudas

Uribe sembró la suspicacia sobre la marcha cuando enfatizó en un contrato por 480 millones de pesos (unos 200 mil dólares) asignado por el estado a Corpovisionarios, un centro de pensamiento liderado por Mockus, que tenía como concepto la asesoría al gobierno Santos en acciones pedagógicas para fortalecer el proceso de paz. (Fuente: AP)