"No puedes seguir exprimiendo países que están en medio de la depresión. En algún punto, tiene que haber una estrategia de crecimiento para que paguen sus deudas"

Barack Obama

Presidente de Estados Unidos


"Que el resto de Europa y Alemania despierten y se den cuenta de que sus exigencias a Grecia son absolutamente indignantes...Para mi es obvio que la austeridad ha fracasado"

Joseph Stiglitz

Premio Nobel de Economía


"Ante el ultimátum y el chantaje de los acreedores, el gobierno griego ha reaccionado de manera ejemplar: dándole la palabra a la ciudadanía"

Pablo Iglesias

Líder de Podemos


"Las demandas de Europa, ostentosamente dirigidas a asegurar que Grecia salde su deuda externa, son petulantes, ingenuas y fundamentalmente autodestructivas"

Jeffrey Sachs

Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia


"El ultimátum fue un movimiento para reemplazar al Gobierno de Grecia y, aunque no te guste Syriza, eso tiene que ser perturbador para cualquiera que crea en los ideales europeos"

Jeffrey Sachs

Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia


"(Esto es un recuerdo) para la élite europea de que en una democracia hay personas y ellas son las únicas soberanas”

Marine Le Pen

Frente Nacional de Francia


"No sólo es un problema para Grecia, sino para toda Europa"

Vladimir Putin

Presidente de Rusia

https://www.youtube.com/watch?v=CrEDJmhOdXY

Líderes europeos, encabezados por la canciller alemana Angela Merkel, han criticado la “falta de disposición al compromiso” de Grecia para aceptar su “generosa propuesta” de renegociación de deuda. 

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, convocó a un referendo el próximo domingo para que el pueblo decida si aceptará la propuesta del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Unión Europea (UE) de renegociar la deuda de mil  700 millones de dólares.

La negativa de Tsipras a aceptar el acuerdo se ha interpretado como un capricho o como una estrategia con fines políticos. 

Pero en los últimos días, premios Nobel, economistas, presidentes y líderes políticos de otros países han defendido de forma pública a Grecia, e incluso los han exhortado a votar en contra de la oferta.

Los Nobel  

Joseph Stiglitz, estadounidense que recibió el Premio Nobel de Economía en el 2001, declaró ayer a BBC Mundo que los países europeos acreedores son los culpables de la crisis de Grecia, a la que han impuesto condiciones “indignantes”.

“Es concebible que el resto de Europa y Alemania despierten y se den cuenta de que sus exigencias a Grecia son absolutamente indignantes”, afirmó en entrevista exclusiva con el medio inglés.

“Para mi es obvio que la austeridad ha fracasado. El pueblo griego fue el primero en decir: ‘Nos negamos a renunciar a nuestra democracia y aceptar esta tortura de Alemania’. Pero con suerte, otros países, como España y Portugal, dirán lo mismo”.

Paul Krugman, economista de EU que obtuvo el Nobel en el 2008, coincidió con Stiglitz en que, si bien es cierto que Grecia tiene responsabilidad por endeudarse y no pagar, Europa cometió un error en obligarlos a estar en austeridad.

“Votaría que no”, escribió el domingo en su columna de The New York Times. 

“Las implicaciones políticas de un sí serían profundamente problemáticas”, añadió, “la ‘troika’ (cuerpo que negocia la deuda) claramente hizo un ‘Corleone invertido’, le hicieron a Tsipras una oferta que no podía aceptar y presumiblemente a propósito.

“Así que el ultimátum fue, en efecto, un movimiento para reemplazar al Gobierno de Grecia y, aunque no te guste Syriza (el partido gobernante), eso tiene que ser perturbador para cualquiera que crea en los ideales europeos”.

Los estadounidenses comprensivos

Jeffrey Sachs, Director del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia y uno de los expertos líderes en desarrollo económico, aseveró que los griegos, ante la crisis que afrontan, tienen razón en rechazar las condiciones de la UE.

“Las demandas de Europa, ostentosamente dirigidas a asegurar que Grecia salde su deuda externa, son petulantes, ingenuas y fundamentalmente autodestructivas. Al rechazarlas, los griegos no están jugando, están tratando de sobrevivir”, escribió en Project Syndicate.

“Desafortunadamente, el continente permanece dividido en líneas tribales. Alemanes, finlandeses, eslovacos y neerlandeses, entre otros, no tienen tiempo para el sufrimiento de los griegos”. 

La Casa Blanca emitió esta semana un comunicado en el que expresa su deseo de que Grecia permanezca en la UE y llegue a un acuerdo.

Pero en febrero, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, declaró a CNN su simpatía por la lucha contra la austeridad de los griegos.  

“No puedes seguir exprimiendo países que están en medio de la depresión. En algún punto, tiene que haber una estrategia de crecimiento para que paguen sus deudas”, indicó entonces. 

Los antieuropeos 

Al ver una oportunidad para debilitar a las naciones que lideran la UE, algunos políticos han defendido a Atenas.

“No sólo es un problema para Grecia, sino para toda Europa”, manifestó el 19 de junio el presidente de Rusia, Vladimir Putin, quien ha prometido intensificar la cooperación económica con el gobierno de Tsipras. 

Marine Le Pen, lideresa del Frente Nacional de Francia, partido de ultraderecha que condena el intervencionismo de la UE, también respaldó a los griegos. 

“(Esto es un recuerdo) para la élite europea de que en una democracia hay personas y ellas son las únicas soberanas”, sentenció.

En esa misma línea, se pronunciaron el partido español Podemos y la Liga del Norte de Italia. 

Sí o no

Bajo una importante tormenta, miles de personas salieron ayer a la calle en Atenas para manifestarse a favor del sí en el referéndum del próximo domingo. El número de participantes igualó el de la convocatoria de la víspera, por el no, lo que demuestra lo reñidas que están las fuerzas y, sobre todo, la acusada y creciente polarización de la sociedad griega al respecto. 

Bajo el lema “vivimos en Europa”, los concentrados, entre los que podía verse a destacados miembros de los tres partidos ‘proeuropeos’ (la conservadora Nueva Democracia, el socialista Pasok y el liberal To Potami), corearon consignas a favor del euro y Europa. 

“Estamos aquí porque queremos evitar que el primer ministro Tsipras convierta Grecia en una nueva Argentina o Venezuela, esos países que tanto idolatra”, decía bajo el paraguas una participante.