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Lo que viene para Obama

Jorge Mireles

En las primeras horas del 7 de noviembre de 2012, cuando los resultados preliminares de las elecciones en Estados Unidos colocaban a Barack Obama como virtual ganador, el reelecto presidente publicó una foto en su cuenta de Twitter abrazando a su esposa Michelle, con la leyenda “Four more years” (Cuatro años más).

La imagen era una muestra de agradecimiento por la nueva oportunidad que el electorado le otorgó al también exsenador de Illinois. Sin embargo, este segundo término puede ser aún más complicado que el primero para Barack Obama.


Ene 18, 2013
Lectura 6 min

"Obama suena como si creyera que los congresistas republicanos estuvieran obsesionados con él, hasta el punto de que ignorarían lo que es mejor para el país y para su propio futuro”

- Major Garret

periodista de CBS News

El presidente deberá balancear el no descuidar la seguridad nacional y recuperar la estabilidad económica

En las primeras horas del 7 de noviembre de 2012, cuando los resultados preliminares de las elecciones en Estados Unidos colocaban a Barack Obama como virtual ganador, el reelecto presidente publicó una foto en su cuenta de Twitter abrazando a su esposa Michelle, con la leyenda “Four more years” (Cuatro años más).

La imagen era una muestra de agradecimiento por la nueva oportunidad que el electorado le otorgó al también exsenador de Illinois. Sin embargo, este segundo término puede ser aún más complicado que el primero para Barack Obama.

Después de ganar las elecciones en 2008, las expectativas hacia el político oriundo de Hawái eran “cuasi mesiánicas”, como lo publicó Niall Stanage y Amie Parnes en el sitio The Hill.

La esperanza –palabra que fue parte de su slogan en su primera elección– que la gente tenía en su administración se vio reflejada en la asistencia del evento inaugural: 1.8 millones de personas congregadas en Washington en el National Mall, de acuerdo a cifras proporcionadas por el gobierno.

Hoy, a cuatro años de aquella tumultuosa presentación como presidente, Barack Obama rendirá protesta el mismo día que también se conmemora a Martin Luther King.

Teniendo esta emblemática fecha como referencia, el mandatario se prepara para superar los retos que le acompañaran en los próximos años.

1. Unificar, no dividir

La falta de sinergia entre republicanos y demócratas en ambas Cámaras ha sido una constante en los últimos cuatro años de presidencia.

Al mandatario le corresponderá limar asperezas con sus rivales políticos y hacer todo lo posible para sacar adelante las resoluciones de su agenda.

En la portada del último número de la publicación The New Yorker se observa una ilustración de Obama “pastoreando” gatos de diferentes razas.

Barry Blitt, autor de la imagen, explicó: “Me gusta la expresión ‘pastorear gatos’ para describir el organizar individuos poco cooperativos, también es una buena metáfora de lo que el presidente está enfrentando con el Congreso acerca del Abismo Fiscal (entre otras cosas)”.

Antes de la toma de protesta este lunes 21 de enero, el actual jefe de Estado ha tomado la iniciativa: creó el grupo denominado “Organizing for Action”, el  cual tiene como objetivo impulsar las políticas propuestas por el mandatario.

A su cargo ha colocado a Jon Carson, exdirector de la Oficina de Participación Pública durante su primera administración.

“(La organización) luchará por los valores que compartimos en temas como la reforma migratoria integral, el cambio climático, la violencia con las armas, la reducción del déficit, entre otros”, dijo Carson en un correo electrónico a sus partidarios.

La interrogante está en cómo logrará Obama una cooperación armoniosa con los sectores menos afines a sus políticas.

Las últimas acciones del presidente, entre las que destacan el plan ejecutivo para la restricción sobre las armas de fuego y la designación de Chuck Hagel y John Brennan para el Pentágono y la CIA respectivamente, no han sido del agrado de muchos miembros del ala política más conservadora.

Si Obama y el Legislativo no se ponen de acuerdo, veremos repetido el mismo episodio que ocurrió a finales de 2012, cuando los partidos no pudieron no llegaron a un convenio para evitar el abismo fiscal.

2. Israel y sus enemigos

Barack Obama está en un dilema.

Israel insiste fuertemente en intervenir en Irán con el fin de detener su programa nuclear. No obstante, el presidente norteamericano ha reiterado varias veces que primero agotarán todos los recursos diplomáticos antes de pensar en otra injerencia en Medio Oriente, como en Afganistán e Irak.

“El defecto en el argumento de atacar Irán es que tener capacidades nucleares no necesariamente significa tener ‘culpabilidades nucleares’”, escribió Geoffrey Robertson en la publicación estadounidense The Daily Beast.

El aliado hebreo de EU ha sufrido varios tropiezos en los últimos meses: el reconocimiento de la Autoridad Palestina (hoy autonombrado Estado Palestino) como observador en Naciones Unidas y ver reducido su apoyo por parte de las potencias europeas.

Estados Unidos es para Israel su más fuerte compañero en la escena mundial, por lo que Obama deberá lograr que sus amigos y enemigos se mantengan en paz.

3. Evitar otro ‘Bengasi’

Medio Oriente y el Norte de África está convertido en un gran foco rojo y no parece que vaya a apaciguarse en los próximos años.

El surgimiento en la región de células de Al Qaeda y otros grupos extremistas islámicos, que reconocen a Estados Unidos y Europa como enemigos, son un peligro potencial.

La administración de Obama no se puede “dar el lujo” de tener otro episodio como el que sucedió en Bengasi, cuando ocurrió un ataque terrorista en el que asesinaron Chris Stevens, embajador norteamericano en Libia, y a otros tres ciudadanos de EU.

La actual administración parece renuente a intervenir, pero el resurgmiento de extremismo islámico en la región es preocupante.

4. Migración

El tema no parece prioridad en la agenda actual del presidente, pues la atención se centra principalmente en la economía y en la seguridad nacional.

No obstante, el 75 por ciento del voto hispano total se inclinó por Obama en las pasadas elecciones.

Si el demócrata no quiere perder ese apoyo latino, deberá ser más persistente a la hora de impulsar una reforma migratoria integral.

La segunda preocupación de los latinos en Estados Unidos, solo detrás de la economía, es la inmigración, de acuerdo a datos del sitio Latino Decisions.

Los hispanos tienen una tasa de crecimiento poblacional muy alta, la más grande entre las minorías en la Unión Americana, por lo que será importante para Obama no perder ese apoyo para futuras elecciones.

5. Sanar la economía

Para el estadounidense, el mayor problema que está enfrentando actualmente su país es la economía, según una reciente encuesta de Gallup.

En términos económicos, Obama tendrá que lidiar con problemas fiscales sin precedentes. Tras resolver de última hora el asunto del abismo fiscal, ahora se avecina el obstáculo del techo de deuda.

Definir el tope del endeudamiento será primordial, pero no terminará con la adversidad económica.

Es por eso que surge la necesidad de llevar a cabo una reforma fiscal que pueda lograr un presupuesto balanceado sin lastimar la economía y promover el crecimiento.


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