La vacuna contra el COVID-19 salió de los laboratorios. Un año después de que se registraran los primeros casos de esta enfermedad, los gobiernos y las empresas farmacéuticas iniciaron con el despliegue de la vacuna.

Se espera que con estos antídotos los gobiernos de todas las latitudes comiencen a controlar la pandemia, y con ello, logren disminuir el impacto que ha tenido en la salud, las economías y las sociedades, aunque esto podría no ocurrir en el corto plazo.

Gustavo Solís, académico de Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), comenta que los sistemas de vacunación se aplicaran por etapas y como parte de un acuerdo internacional, serán profesionales de la salud que se encuentran en la primera línea de la pandemia quienes recibirán las primeras dosis.

En tanto, de acuerdo con lo establecido por cada país, se desplegará el fármaco para la inmunización del resto de la población, lo cual podría tardar, por lo menos, un año más en algunos países.

“Las compras de vacunas son diferentes en cada país, al igual que los planes para suministrarla. Algunos terminarán primero, pero otros no alcanzarán a vacunar a toda la población, al menos durante el próximo año y por eso la medida de prevención es mantener el distanciamiento”, declara el académico.

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millones de contagios acumulados de COVID-19 se registran en el mundo

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), 172 países se integraron al Mecanismo de Acceso Mundial a las Vacunas contra el COVID-19. Esta iniciativa tiene como objetivo fortalecer la colaboración entre los fabricantes de la vacuna para que la distribución entre países ricos y pobres sea equitativa.

Por medio de este programa, los gobiernos solicitaron con antelación las primeras dosis de los antídotos, los cuales se pagaron antes del 9 de octubre, fecha en la que aún no había certeza sobre la eficacia de las fórmulas médicas.

Esta plataforma de la OMS también tiene foco en la colaboración internacional respecto a los avances en las investigaciones científicas del SARS-CoV-2 es coordinada por Gavi, la Alianza para las Vacunas. Ambos organismos han manifestado que el reto después de la aprobación de las vacunas es la producción de cantidades suficientes para responder a la demanda y, posteriormente, la distribución.

Las primeras dosis de la vacuna

Después de una carrera cuya meta parecía casi imposible de cruzar, algunas empresas farmacéuticas lograron formular el antídoto para el COVID-19. Las vacunas de los laboratorios de Pfizer y Moderna son las más avanzadas y han anunciado una fiabilidad superior al 90 por ciento. También está la Spuntik-V, desarrollada por el gobierno ruso, la cual alcanzó una efectividad superior al 91 por ciento.

La vacuna de Pfizer y BioNTech es de las primeras en distribuirse, después de que la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), diera su aval para su aplicación de emergencia el pasado 11 de diciembre.

Canadá, que registra más de 472 mil 820 casos acumulados de coronavirus, fue de los primeros países en comprar a la farmacéutica cerca de 358 millones de dosis del antídoto las que serían entregadas por lotes, de acuerdo con la información divulgada por el gobierno de Justin Trudeau.

El país norteamericano arrancó con la vacunación del personal de la salud este 14 de diciembre en la ciudad de Toronto, en la provincia de Ontario, que se encuentra bajo estricto confinamiento por el repunte de los contagios en las últimas semanas. Esta estrategia de salud se extendió a Quebec, la ciudad más afectada. En esta ubicación serán inmunizados los trabajadores de casas para personas de la tercera edad.

Estados Unidos, que tiene más de 16.5 millones de contagios con los que se ubica como el país con más casos acumulados en el mundo, también arrancó con la aplicación de la vacuna de Pfizer. Al igual que Canadá, los primeros en recibir el antídoto son médicos, enfermeras y personas de la tercera edad. Por ahora, se distribuirán 2.9 millones de vacunas en todos los estados.

En tanto, Reino Unido, que supera los 1.8 millones de casos acumulados inició la primera fase de su estrategia de vacunación con la aplicación de 800 mil dosis. Con esto, los británicos son los primeros en aplicar el antídoto en Europa, en tanto el objetivo de las autoridades es vacunar a 25 millones de personas, es decir, aproximadamente al 40 por ciento de la población.

La Unión Europea, por su parte, informó que los Estados miembros emprenderán una campaña conjunta para la aplicación de la vacuna, aunque por ahora no se tiene una fecha confirmada para el inicio de la misma. Posteriormente, cada país establecerá su propia estrategia de salud.


Algunas organizaciones han acusado que los países ricos acapararon las vacunas con las compras adelantadas. Un análisis publicado por el Duke Global Health Innovation Center revela que las naciones de altos ingresos podrán vacunar a toda su población antes de que millones de personas sean inmunizadas en países de bajos ingresos

“Un esfuerzo ambicioso para crear un sistema global de equidad de vacunas se está socavando a medida que un puñado de países, incluidos aquellos que se comprometieron con la igualdad, obtienen tantas dosis como sea posible.

Los países están protegiendo sus apuestas al hacer acuerdos directos y al mismo tiempo participar en plataformas multilaterales, lo que impulsa la desigualdad y amenaza con prolongar una pandemia mundial”, dijo Elina Urli Hodges, subdirectora del Duke Global Health Innovation Center.

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