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Masacres en lo que va de 2012


"Los primeros días, solo escuchabas los helicópteros, y ahora lo único que se escucha es el rugido de las caravanas de motocicletas y las procesiones fúnebres que van y vienen todo el día”

Dr. Joseph Young

Habitante de Newtown, Connecticut


En menos de dos meses, ambos hechos cobraron la vida de 157 personas en Estados Unidos

Dos tragedias enlutaron al pueblo norteamericano en los dos últimos meses de 2012.
Previo a las elecciones presidenciales, la costa este de Estados Unidos recibió a denominada “supertormneta” Sandy el 29 de octubre.

El paso del fenómeno meteorológico por estados como Nueva York, Nueva Jersey y Pennsylvania dejó un total de 131 muertos y millones de dólares en daños materiales.

En Connecticut, por su parte, se conmocionó después de que la escuela Sandy Hook fue el escenario de una de las matanzas infantiles más graves de las últimas décadas.

Adam Lanza, de 20 años, entró al centro educativo armado con tres fusiles y asesinó a 20 estudiantes de entre seis y siete años, además de 6 empleadas. Después se suicidó.

Hoy, a casi dos meses de la devastación de “Sandy”, muchos migrantes hispanos aún no pueden levantarse de la destrucción y los estragos económicos que provocó la tormenta.

Mientras tanto, la masacre de Sandy Hook  se mantiene evigente en las discusiones de políticos, organizaciones civiles y la sociedad en general.

Los damnificados olvidados

Tres de cada cuatro migrantes que viven en algunas de las zonas afectadas por “Sandy” no han pedido ayuda aún al Gobierno Federal, la Cruz Roja o a los proveedores de los cupones de alimentos.

Lo anterior lo informó en el reporte “Unmet Needs” la organización “Se Hace Camino Nueva York”, publicado el martes pasado.

El 82 por ciento de los encuestados que no hablan inglés no han solicitado apoyo federal o privado.

“Esa es una cantidad muy alta. La mayoría nos dicen que no saben cómo pedir asistencia”, dijo Sara Cullinane, de la organización.

El informe muestra el difícil panorama de familias inmigrantes que ya no tienen casa debido al huracán.

Otros sufren por la pérdida de sus empleos o por los problemas económicos que les generó el fenómeno meteorológico.

Algunos necesitan asistencia médica para superar padecimientos de ansiedad o complicaciones en la salud provocadas por el moho que impera en las viviendas estropeadas por “Sandy”.

Dentro de los 416 migrantes sondeados en el reporte, algunos no tienen papeles.

En ellos existe el temor de que si solicitan apoyo gubernamental, estarán expuestos ante las autoridades migratorias.

No obstante, los hispanos que habitan en Estados Unidos en situación irregular sí pueden recibir ayuda económica o vivienda temporal si tienen hijos nacidos en el país, o viven con al menos un ciudadano norteamericano.

Los que no califican para ayuda gubernamental pueden solicitar cupones de alimentos bajo el programa Disaster Food Stamps si viven en ciertas zonas de la ciudad.

Se Hace Camino Nueva York, organización de ayuda a inmigrantes, realizó su estudio en Staten Island, donde vive una gran comunidad mexicana, y en zonas de Long Island como Patchogue, Central Islip, Babylon, Brentwood y Long Beach, donde muchos de los encuestados eran salvadoreños.

María Raquel Sánchez, una mexicana de 50 años, explicó durante la presentación del informe que perdió su hogar, su empleo y que hasta el momento no ha pedido asistencia porque no tiene hijos nacidos en Estados Unidos.

Según el reporte, un 40 por ciento de inmigrantes dicen haber sufrido daños económicos debido a la tormenta y aproximadamente un 11 por ciento se quedaron sin  empleo de forma permanente tras el paso de “Sandy”.

Un sistema burocrático complicado, mala información, pocos servicios de traducción y la obligación de presentar identificación entorpecen el proceso de solicitud de ayuda federal y local, denunció el documento “Unmet Needs”.

El informe pide a las autoridades la creación de una junta que se encargue de analizar y atender las necesidades de comunidades inmigrantes afectadas.

También solicita que la Agencia Federal de Manejo de Asistencias (FEMA, por sus siglas en inglés) haga mayores esfuerzos para acercarse a la población inmigrante y asistirla, entre otras recomendaciones.

La masacre de Sandy Hook

El martes pasado se reiniciaron las clases en las diferentes instituciones educativas de Newtown, Connecticut, localidad que presenció el viernes 14 de diciembre el atroz crimen de Adam Lanza.

Con las medidas de seguridad reforzadas y familias aún nerviosas, los estudiantes acudieron a las aulas.

Paralelamente, los funerales de las víctimas continúan de poco a poco en al larga serie de velatorios que le restan a la comunidad norteamericana.

La única excepción del regreso a la rutina fue la escuela Sandy Hook.

En la secundaria Newtown, los alumnos mostraban sentimientos diversos. Mientras que algunos saludaban o tomaban fotografías a los medios de comunicación presentes, otros tenían un evidente estado de perturbación.

Funcionarios de la policía local y de la escuela han estado analizando la manera en cómo y dónde reforzar la seguridad.

Los cuerpos policiales del estado indicaron que estaría en alerta por amenazas falsas.

El distrito ha hecho planes para enviar a estudiantes que sobrevivieron a la matanza a Chalk Hill, una antigua escuela en el poblado de Monroe.

Dado que Sandy Hook aún es considerada escena del crimen, el teniente de policía Paul Vance dijo que podrían pasar meses antes de que las autoridades devuelvan las instalaciones al distrito escolar. (Con información de AP).