A mes y medio de las elecciones autonómicas extraordinarias en Cataluña, con las que se pretende terminar con la crisis política en España, se definieron las formaciones que se presentarán a los comicios, con coaliciones de último momento y sin que se haya logrado un acuerdo de unidad entre los separatistas.

Los partidos independentistas, el derechista Partido Demócrata Europeo Catalán (PDeCat) y el izquierdista Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) acudirán a las urnas por separado, rompiendo así la coalición electoral Junts pel Sí que les dio la victoria hace dos años.

Asimismo, Candidatura de Unidad Popular (CUP), partido de izquierda radical pro independentista declinó de participar en alguna coalición, y será hasta el fin de semana durante su asamblea cuando definirán si acuden o no a unas elecciones que han calificado como ilegítimas.

Podemos ha decidido acudir a las elecciones autonómicas en coalición con Catalunya en Común, partido de la alcaldesa de Barcelona Ada Colau, lo que costó la salida de su exdirigente en la región, Albano Dante Fachin, quien había sugerido una alianza con las fuerzas independentistas de izquierda en la región.

A pesar de que aún el día de ayer, el expresidente catalán Carles Puigdemont hizo un llamado a los partidos independentistas catalanes para presentar una lista unitaria independentista, las dirigencias no pudieron llegar a un acuerdo antes del cierre de plazo para registrar coaliciones electorales.

“No tenemos alternativa que ir todos juntos. El ideal sería llevar una amplia lista regional de partidos que defiendan la democracia y la libertad”, pidió Puigdemont en una entrevista en Radio Catalunya.

Sin embargo, el ERC del exvicepresidente Oriol Junqueras habría puesto una serie de condicionantes a la dirigencia del PDeCat -como la inclusión de la CUP- en la coalición de unidad que resultaron imposibles de cumplir.

Algunos sectores de Esquerra, los cuales se posicionaron en contra de la lista unitaria, argumentan que una alianza con Puigdemont y su partido les habría restado votos, sobre todo si se toma en cuenta la tendencia a la baja en las preferencias electorales que ha tenido el PDeCat.

El desgaste tras la crisis institucional en Cataluña sin duda impactará sobre Puigdemont y su partido, a quienes muchos acusan de haber sido demasiado tibio y otros tantos de haber sido los principales responsables del cisma que ocasionó la intervención del gobierno central. Sea como sea, es un desgaste que el ERC no quiere asumir.

Los mismos sondeos apuntan a que Esquerra se podría colocar como la principal fuerza política en el Parlamento catalán, un argumento poderoso que los podría ubicar en una posición mucho más favorable para negociar con los demás partidos y llevar ventaja en la formación de un nuevo gobierno autonómico.

Tras el repunte de partidos como Ciudadanos, el PSC y la suma que pueda alcanzar la alianza entre Podemos y Catalunya en Común, el PDeCat podría incluso convertirse incluso en la cuarta o quinta fuerza política en el Parlamento catalán, lo que le quitaría a Puigdemont la posibilidad de seguir liderando el movimiento secesionista y lo dejaría con nulas posibilidades de reelegirse.


“No tenemos alternativa que ir todos juntos. El ideal sería llevar una amplia lista regional de partidos que defiendan la democracia y la libertad”

Carles Puigdemont

Expresidente catalán

Soberanistas perderían mayoría

La más reciente encuesta de la consultora española GAD3, realizada para el diario La Vanguardia muestra que ERC sería el partido ganador de los comicios, pero los partidos secesionistas podrían no alcanzar la mayoría en el Parlamento.

El sondeo, realizado entre el 30 de octubre y el 3 de noviembre proyecta una participación superior al 80 por ciento, una cifra inédita en donde las formaciones independentistas ERC, PDeCat y la CUP podrían alcanzar 66 escaños, 2 por debajo de la mayoría absoluta de 68 y de los 72 que ganaron en los comicios de 2015.

Los números indican que ERC podría llevarse un 29 por ciento de la votación, lo que le daría 45 lugares en el Parlamento, seguido por Ciudadanos, uno de los pocos partidos que registran un crecimiento y que se llevaría el 21 por ciento de las preferencias y 20 escaños.

Le seguirían el Partido de los Socialistas de Cataluá PSC que podría alcanzar entre 19 y 20 escaños y en cuarto lugar el PDeCat de Puigdemont que optaría por 14 o 15 asientos. El Partido Popular podría lograr hasta 12, CUP hasta 8 y Catalunya en Común hasta 10, tentativamente.

Aún no se tomaba en cuenta la suma de Podemos a Catalunya en Común, aunque no sería un factor que alterara de forma importante las estimaciones.

El escenario dejaría previsiblemente al bloque independentista (ERC, PDeCat y CUP) con una cifra de entre 66 y 69 legisladores, sin asegurar la mayoría de 68, y los partidos constitucionalistas opositores a la independencia (Ciudadanos, PP y PSC) oscilarían entre 58 y 62 escaños.

Otras encuestas realizadas recientemente, como la publicada por la casa NC Report arrojan resultados similares, un bloque independentista que podría perder escaños y un ligero crecimiento en el bloque constitucionalista pero sin que ninguno logre mayoría.

El escenario en que ninguno de los dos ‘bandos’ abiertamente posicionados tuvieran los números para formar gobierno es muy probable, y sería precisamente los parlamentarios de alianza entre Podemos y Catalunya en Común quienes podrían inclinar la balanza.


El PDeCat podría convertirse incluso en la cuarta o quinta fuerza política en el Parlamento catalán, lo que dejaría a Puigdemont con nulas posibilidades de reelegirse


El escenario en que ninguno de los dos ‘bandos’ abiertamente posicionados tuvieran los números para formar gobierno es muy probable, y entre Podemos y Catalunya en Común podrían inclinar la balanza