Este fin de semana, el gobierno de Alberto Fernández, presidente de Argentina, confirmó lo que tanto temía: la oposición volvió a rebasar a su partido en las elecciones legislativas a dos meses de llevarse la primera vuelta.

De ese modo, el partido opositor, Juntos por el Cambio (JxC), consiguió la mayoría de escaños en la Cámara de Diputados y Senadores, dejando en segundo lugar al grupo peronista, Frente de Todos (FDT), con sólo nueve puntos de diferencia.

Con ello, de ahora en adelante la administración de Fernández dejará de tener el apoyo en el Congreso que consiguió cuando salió victorioso en las presidenciales de 2019, pues tendrá menos posibilidad de sacar adelante sus proyectos de ley.

Entre los temas que el mandatario argentino tenía sobre la mesa en espera de pasar por el mando del legislativo eran desde reformas judiciales y tributarias hasta un acuerdo para renegociar una deuda de 45 mil millones de dólares que Argentina tiene pendiente con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Ante este panorama, el jefe de Estado sólo aseguró que seguirán mirando hacia adelante para avanzar y poder crecer como sociedad, haciendo honor a todo aquello que dio vida a su frente electoral.

“Argentina, aún en el marco de dificultades, viene avanzando y lo seguirá haciendo. Se abre una nueva etapa para el país. Un futuro con eje en la recuperación económica, el fortalecimiento de los ingresos, la reducción de la inflación y la creación de empleo (…) Vamos a gobernar para todas y todos. Estoy seguro de que lo vamos a conseguir”, declaró el presidente.

Claudia Edith Serrano Solares, posdoctorante de la Unidad Académica de Estudios Regionales (UAER) de la UNAM, opina al respecto que estos resultados en Argentina ya se veían venir en primera instancia por la victoria de la oposición hace dos meses, y en segundo lugar porque el tiempo que tuvo la administración actual para recuperarse fue muy corto.

“Hay dos elementos importantes que se debieron tomar en cuenta: la crisis económica y la gestión de la pandemia. Desafortunadamente, los cambios que se pudieran llevar a suscitar entre las primeras elecciones y éstas realmente no iban a generar nada en lo inmediato, porque muchas de esas acciones, para corregirlas, se requieren largos plazos”, asegura.

Bajo esa línea, para poder ganar más electores, el gobierno debió afrontar dos tareas titánicas: la pobreza, la cual llegó a 31.2 por ciento de los hogares durante el primer trimestre de este año de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), y reforzar la vacunación de COVID-19, que hasta el día de ayer llegó de manera completa a 27 millones 440 mil 148 argentinos. 

Por otra parte, Serrano Solares afirma que si el peronismo busca mantenerse en el poder después de 2023, cuando se lleven a cabo las próximas elecciones generales, el gobierno actual debe contemplar otros temas además de la atención sanitaria y económica, y eso es la relación con la oposición.

Según comparte, el desafío más grande de Fernández y sus partidarios es lograr que los grupos políticos contrarios trabajen con ellos de la mano, para así sugerir proyectos y programas que puedan recuperar la estabilidad de su gente.

“Alberto Fernández tiene que plantear un programa de estabilización económica para que haya más confianza en los mercados, y al mismo tiempo frene la posibilidad de algún tipo de fuga de capitales (…) Entonces, aquí su liderazgo en cuanto a qué tan bien puede lograr que la oposición deje atrás la rispidez con el gobierno y se siente a generar acuerdos con ella puede ser finalmente lo que haga la diferencia”.

Así también, añade que otro asunto que no deben dejar de lado, sino reforzar, es la cercanía al interior del partido, principalmente entre sus representantes más fuertes, el presidente y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

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Oposición, ¿a un pie de la presidencia de Argentina?

A pesar de las acciones que el presidente Alberto Fernández lleve a cabo de ahora en adelante para aumentar la popularidad de su partido, la oposición tiene la misma oportunidad de acción, a diferencia de que posee mayor apoyo en el Congreso.

Con ello, tras la segunda vuelta de las elecciones legislativas, los líderes opositores pueden ir alineándose para 2023 y volver al poder, siempre y cuando pongan a la cabeza a una figura mucho más representativa que el expresidente Mauricio Macri.

Hasta ahora, medios locales señalan a Horario Rodríguez Larreta como el político con más futuro presidencial, pero ni él ni sus partidarios han dado a conocer ningún adelanto.

La catedrática Serrano Solares apunta ante ese escenario que lo que necesitaría el próximo líder opositor para llevarse las contiendas generales es sólo una cosa en particular además de la atención a la crisis sanitaria: no hacer un gobierno sólo en función de los empresarios.

“El grupo de centro derecha va a tener que pensar en cómo rendir cuentas para remediar sus altos indicadores de pobreza (durante el gobierno de Macri), porque no puede hacer un gobierno sólo en función de los empresarios o de grupos que normalmente están dentro de esas fuerzas políticas, sino que debe ser mucho más incluyente para poder perfilarse”, sostiene.