A más de un año de su aparición, la COVID-19 sigue representando una gran crisis sanitaria a nivel mundial, algo que tiene en claro la mayoría de los jefes de Estado, como Marcelo Rebelo de Sousa, el dos veces nombrado presidente de Portugal.

Este domingo, luego de celebrar las elecciones portuguesas en las que De Sousa obtuvo el primer lugar con poco más del 60 por ciento de los votos, se sabía que una de sus principales misiones administrativas sería la del control de la pandemia, una situación que supo enfrentar en su momento.

Aún durante su primer mandato, el político conservador emitió un estado de emergencia al registrar en su territorio a las primeras personas positivas por coronavirus, un hecho que convirtió a su Estado en uno de los últimos en detectar infectados en toda Europa Occidental.

Sin embargo, con el paso del tiempo y el aumento de la COVID-19 a nivel mundial, Portugal aumentó sus números de ciudadanos positivos, lo que hizo que la situación se convirtiera en una verdadera crisis que debía enfrentarse junto al primer ministro António Costa.

“Los portugueses no quieren una pandemia, una crisis sin fin a la vista, un empobrecimiento agravado, un sistema político lento, radicalización y extremismo. Los portugueses quieren más y mejor”, declaró el también exministro de Estado este fin de semana.

De acuerdo con datos oficiales de la Dirección General de Salud de Portugal, hasta este lunes 25 de enero se registró que 170 mil 635 personas estaban contagiadas por coronavirus, 34 mil 769 más que hace una semana.

Asimismo, las muertes en total han ido en ascenso. De nueve mil 028 que se registraron hasta el pasado 18 de enero, a 10 mil 721 que se reportaron hasta el día de ayer.

Al respecto, Marta Ochman, doctora en Ciencias Sociales y especialista en política europea, comparte que el papel de De Sousa ante la pandemia ha sido en general buena, sobre todo tomando en cuenta que, como presidente, no tiene tantos deberes legislativos como el primer ministro.

Para ella, entre las principales prioridades para el gobierno serán sin duda el combate a la COVID-19, así como la recuperación económica, un trabajo en el que los principales actores políticos deberán respaldarse.

“Actualmente lo que se discute es evidentemente el reto que implican las mutaciones del virus, sobre todo para que no se propaguen dentro de Europa. Se están pensando en cierres, no tanto de fronteras, pero sí de regiones que tengan un alto porcentaje de contagiados. Y por supuesto, brindar mayor atención hospitalaria, pues en esta segunda ola los contagios crecen y para que el Sistema de Salud no esté rebasado, el gobierno tendrá que tomar eso como una prioridad”, asume Ochman.

Un presidente popular en Portugal

A pesar de que en Portugal el papel del presidente tiene menos peso que el del primer ministro en temas de política exterior, por ejemplo, su presencia en emergencias sociales y políticas es fundamental, y desde 2016, De Sousa lo ha sabido representar.

Basta con ver los resultados de las elecciones de este fin de semana para percibir que los portugueses están conformes con el mando del conservador, pues ningún otro contendiente lo ha podido alcanzar.

En entrevista, la también académica del Tecnológico de Monterrey, Marta Ochman, asegura que la popularidad del presidente se debe en gran medida a su habilidad de convivencia, de negociar, de buscar los acuerdos, así como en la imagen que está proyectando en materia laboral, es decir, de no buscar un protagonismo como sí lo hacen muchos políticos, sino de buscar resultados.

“El presidente en realidad no tiene mucho poder, no decide muchas cosas de política exterior, pero tanto dentro de la Unión Europea como de su propio país, De Sousa proyecta, y proyecta a Portugal como un país estable, confiable, que no llega los extremos, y esa tranquilidad, esa calma, es lo que le gusta a los electores portugueses”, describe.

Respecto a si De Sousa podría tener contrincantes que lo igualen en términos de popularidad al finalizar su segundo periodo, Ochman admite que el actual primer ministro, António Costa, sería uno de los posibles postulantes a la Presidencia en cinco años; sin embargo, habrá que esperar a aquel momento, pero sin duda, dice la especialista, los portugueses se van a ir hacia los centristas.

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