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En teoría, la Iglesia Católica no es partidaria de la homosexualidad. Sin embargo, desde que el Papa Francisco asumió el poder, este tema ha dejado de ser un tabú para los católicos. Incluso se ha demostrado una mayor apertura hacia el tema. 

Durante la Jornada Mundial de la Juventud, que se llevó a cabo en Brasil el julio pasado, el Papa aseguró que el catecismo dicta que no se debe discriminar a las personas por su tendencia sexual.

“Si una persona es gay y busca al Señor, y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo?”, agregó. 

Pero ¿qué tan dispuestos están a convivir con los homosexuales dentro del mismo Vaticano? 

Desde mediados del año pasado comenzaron los rumores sobre la existencia de un “lobby gay”, como se le conoce a los grupos de presión o grupos en pro de los derechos de los homosexuales también conocido como mafia rosa. 

Y aunque el pontífice aceptó que se les debe integrar a la sociedad, aseguró que crear este tipo de grupos es sinónimo de problema. 

“En la Curia (burocracia del Vaticano) hay gente santa, de verdad, hay gente santa. Pero también hay una corriente de corrupción, también la hay, es verdad. Se habla del ‘lobby gay’, y es verdad está ahí, hay que ver qué podemos hacer”, aceptó en junio pasado. 

Se desborda el arcoiris

Pero no han hecho nada al respecto y ahora el problema se le salió de las manos al Vaticano. Esto desde que un excomandante de la Guardia Suiza reveló, el pasado 18 de enero a un periódico, todo lo que sabía sobre la existencia del “lobby gay”. 

Elmar Mäder comandó a la fuerza de hombres que se encargan de proteger al Papa, y asegura que dentro de la Santa Sede hay una red de homosexuales. 

“Mis experiencias indican la existencia de tal cosa”, dijo al diario Schweiz am Sonntag. 

“A principios de este mes, el mismo periódico informó de las afirmaciones de un exmiembro, sin nombre, de la Guardia que había sido el blanco de más de 20 ‘solicitudes sexuales sin ambigüedades’ de clérigos, mientras servía en la fuerza. 

“Haciendo un recuento de una cena en un restaurante de Roma, el hombre fue citado diciendo: ‘A medida que se sirvieron las espinacas y carne, el sacerdote me dijo: ‘Y tú eres el postre’”, informó The Guardian el lunes. 

Y aunque el excomandante Mäder, que ahora administra una empresa farmacéutica, asevera que muchas de estas historias carecen de “fundamento fáctico”, en la Curia Romana se vive un ambiente donde el hecho de que “la mayoría de los hombres son solteros, lo que de por sí es un atractivo para los homosexuales, ya sea que conscientemente lo buscan o inconscientemente siguen un impulso”. 

“También aprendí que muchos homosexuales tienden a ser más leales el uno con el otro que con otras personas o instituciones. Si esta lealtad fuera tan lejos para convertirse en una red o en una sociedad secreta, yo no lo hubiera tolerado en mi esfera de trabajo. Ahora, parece que hay personas claves del Vaticano que piensan lo mismo”, añadió. 

‘Se puede normalizar’

Entre los nuevos soldados en las filas de Francisco I está Fernando Sebastián Aguilar, un cardenal español que considera puede corregir la homosexualidad.

“Es una deficiente sexualidad que se puede normalizar con tratamiento”, dijo en una entrevista con el diario Sur antes de su nombramiento el pasado 12 de enero. 

Y asegura que esto no es una ofensa, sino es señal de estima. “Cuando una persona tiene un defecto, el buen amigo es el que se lo dice”. 

¿Serán estas las señales de que todos conocen a los miembros de la mafia rosa y quieren, a su manera, ayudarlos?

El secreto del Vaticano

En su edición de diciembre, la revista Vanifity Fair publicó un reportaje sobre la vida secreta de los gays del Vaticano. 

“Tanto en la Iglesia como en la sociedad italiana la debida apariencia, la bella figura, lo es todo…”, afirma Michael Joseph Gross, colaborador de la revista estadounidense que entrevistó a docenas de sacerdotes, monjes homosexuales, periodistas veteranos del Vaticano, aristócratas italianos y gays de Roma. 

Uno de los entrevistados, un monje gay, asegura que “se puede colar a la gente sin problema, pero se deben evitar los cuadros persistentes de movimiento”. 

Mientras que otro afirma que “nadie tiene sexo” con residentes de su propio monasterio “porque es como una casa del ‘Big Brother’. Todo el mundo sabe todo”.