En Myanmar las calles están ocupadas, están siendo transitadas por cientos de birmanos que, con carteles en mano y cubrebocas en sus rostros, luchan desde hace tres semanas por la libre democracia en su país.

En las manifestaciones, se ven a mujeres y hombres que, alzando sus puños en el aire y las pancartas con el rostro de Aung San Suu Kyi, piden la liberación de sus exrepresentantes generales y de las docenas de personas que han sido detenidas por protestar.

Sin embargo, parece que esas voces no han sido escuchadas por parte del Ejército, de los militares que, el pasado 1 de febrero, protagonizaron un golpe de Estado y detuvieron a la activista y Consejera de Estado, Suu Kyi, y al presidente Win Myint por un supuesto fraude electoral en noviembre de 2020.


Suu Kyi tiene dos cargos en su contra, el infringir la ley de importaciones y exportaciones, y violar las restricciones impuestas por la pandemia

Así, en lugar de buscar el diálogo y confrontar la situación, el Ejército ha optado por otras medidas, como el envío de militares a las calles para detener a los protestantes con gases lacrimógenos y cañones de agua; la desconexión de electricidad e Internet, y los toques de queda.

De acuerdo con el portal NetBlocks, el cual cubre el acceso a Internet y el suministro de energía en países de todo el mundo, la electricidad ha estado muy inestable en Myanmar desde hace semanas. Este 16 de febrero, por ejemplo, reportó que los birmanos estuvieron, nuevamente, en medio de un cierre casi total de Internet a la 1 am hora local.

Respecto a estas medidas, el maestro César Soto Morales, especialista en Asia y catedrático de Relaciones Internacionales de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón, comparte que es hasta cierto punto ilógico por parte de los militares que se lleven a cabo estas acciones, sobre todo si buscan participar en las siguientes elecciones generales.

“Es hasta cierto punto ilógico que estén tomando todas estas acciones porque no tienen el apoyo del pueblo, de la gente; entonces, prácticamente es una toma de poder a la fuerza como han actuado la mayoría de los regímenes militares en el mundo. Están tratando de restringir las comunicaciones justamente para evitar la organización popular”, asume Soto Morales.

Para él, lo que ha pasado con este golpe de Estado -o “emergencia”, como el Ejército lo ha llamado- es levantar a la sociedad civil para apoyar a su líder, a Suu Kyi, “una persona muy respetada en el pueblo de Birmania”.


Tal vez el Ejército le apostó a que la imagen de Suu Kyi estaba dañada; sin embargo, ya se dio cuenta que no, porque la gente se está levantando en las protestas

Mestro César Soto Morales

Especialista en Asia

La opción del Ejército de Myanmar

Para avanzar en su meta de llegar a unas elecciones presidenciales justas y los birmanos vean en el Partido de la Solidaridad y Desarrollo de la Unión (USDP), de los militares, una opción viable, estos tienen mucha tarea por realizar, empezando con mejorar su imagen y así dejen de verse como enemigos.

Ante esto, el internacionalista de la FES Aragón distingue que es un tanto difícil, sobre todo por lo que ha hecho el Ejército, por cómo tomó el poder; sin embargo, todo dependerá de las acciones que lleve a cabo durante todo este año, el plazo que impuso para celebrar otras elecciones.

“Todo depende de lo que hagan el año que están en el poder, y si logran mantener el poder, porque las manifestaciones van creciendo y, bueno, creo que es algo que no tenían contemplado, el que la gente se iba a levantar de esa manera”, dice Soto Morales.

Sin embargo, si logran mantener ese poder, tendrían que ganarse a toda esa gente que está protestando ahora, tendrían que establecer un plan de gobierno de apoyo a las personas pobres, las cuales representan un buen número de la población en Myanmar.

“Tendrían que prácticamente comprar al electorado. Pero lo veo difícil, porque su líder Aung San Suu Kyi todavía tiene mucha popularidad (…) Todo depende cómo logre el Ejército controlar la situación, porque si no la logra controlar y no logra tener la simpatía del pueblo de Myanmar, el Ejército no va a dejar el poder y va a retener el poder por más tiempo”, recalca el maestro César.

Así pues, se espera que no solo los militares birmanos puedan entender la situación y recapaciten ante sus medidas, sino que también otros gobiernos internacionales pongan manos a la obra y sigan apoyando una democracia libre en todo Myanmar.

Hasta el momento, países como Reino Unido, Canadá, la Unión Europea, y otras 11 naciones, han condenado las detenciones en Myanmar y se han manifestado en favor de una democracia libre.

Acciones militares

Con el propósito de disminuir las protestas alrededor de su país, el Ejército birmano ha implementado diferentes medidas, entre las que destacan:

  • Cortar el acceso a Internet y electricidad
  • Amenazar con 20 años de cárcel a manifestantes que obstruyan la labor de las Fuerzas Armadas o inciten al odio
  • Proponer una ley de ciberseguridad que podría ser empleada para encarcelar o multar a usuarios en redes sociales que divulguen información que genere pánico social
  • Advertir a los medios de comunicación que no se refieran a un golpe de Estado, sino a una “emergencia” como lo advierte su Constitución de 2008

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