El expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, declaró que no se arrepiente de haber ordenado la operación que resultó en la muerte de Osama Bin Laden, en mayo de 2011.

Durante una entrevista con el medio español Cadena Ser, el exmandatario aseguró que “la guerra a veces es necesaria” y en esa ocasión fue su obligación como líder de los Estados Unidos.

“La guerra a veces es necesaria. No me arrepiento, por ejemplo, de haber dado la orden a la operación que resultó en la muerte de Osama Bin Laden, porque estaba planificando el asesinato de gente inocente, algo que ya había hecho antes”.

Dijo que, tal como aseguró durante su discurso al recibir el Premio Nobel de la Paz, en 2009, una de las principales misiones de un líder es proteger a su pueblo, lo cual es necesario cuando se trata de desmantelar redes terroristas.

“Lo mismo vale para muchas otras redes terroristas. Una de las obligaciones, quizá la primera, de cualquier líder de cualquier país es proteger a su pueblo”.

Señaló que en ese momento era necesario ir tras los talibanes y Al Qaeda a Afganistán tras los episodios del 11-S; sin embargo, apuntó que lo ocurrido desembocó en “cosas terribles” y es algo que sí carga en su conciencia.

“Incluso las guerras necesarias conllevan cosas muy terribles. Y eso es algo que pesa en mi conciencia. Y tiene que ser así. Yo desconfiaría de un líder que no reflexiona sobre esto, que no le afectara”.

Osama Bin Laden, líder de Al Qaeda y autor intelectual del atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001, perdió la vida tras ser abatido por las Fuerzas Armadas de EE.UU., durante la misión “Operación Lanza de Neptuno” en mayo del 2011.

La noche del 2 de mayo, Barack Obama anunció públicamente que el terrorista había sido asesinado por un equipo de operaciones especiales, específicamente, por el soldado Robert O´Neil, miembro de la Navy Seal estadounidense.

Tras el anuncio, las autoridades pakistaníes confirmaron la muerte de Bin Laden en Pakistán, tras un enfrentamiento con militares estadounidenses.

Luego de que Obama anunciara la muerte de Bin Laden, se informó de que su cadáver estaba custodiado por fuerzas estadounidenses en Pakistán; tras lo cual, un alto funcionario de EE.UU. aseguró que su cuerpo fue trasladado a un buque de guerra estadounidense y arrojado al mar, no sin antes realizarle pruebas de ADN que confirmaran su identidad.

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