El expresidente de Brasil Lula da Silva abandonó el viernes la prisión en la que estaba detenido, en Curitiba, poco después que un juez ordenara su liberación.

Lula saludó a la multitud que lo esperaba fuera del recinto, y en sus primeras declaraciones dijo que un sector del sistema judicial brasileño trabajó para criminalizar a la izquierda.

La orden del juez se dio tras un dictamen del Supremo Tribunal Federal (STF) que puso fin a la obligación de encarcelar a condenados tras perder su primera apelación.

Se espera que el fallo libere a decenas de condenados de alto perfil en la investigación sobre corrupción bautizada “Lavado de autos”, incluyendo a Lula, quien actualmente está tras las rejas por una condena por soborno.

Lula fue encarcelado en 2018 con una condena de ocho años y diez meses tras haber sido declarado culpable de aceptar sobornos de empresas de ingeniería a cambio de contratos con el gobierno. Siempre alegó inocencia y dijo que el caso en su contra tenía motivaciones políticas.

El exlíder sindical de 74 años gobernó Brasil de 2003 a 2010. Dejó el cargo con un alto índice de popularidad gracias a las políticas sociales que sacaron a millones de personas de la pobreza, pero sus críticos dicen que arruinó el país al permitir que la corrupción prosperara.

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