Setenta y dos personas han muerto y al menos mil 234 han sido arrestadas en los disturbios desencadenados por el encarcelamiento del expresidente Jacob Zuma la semana pasada, informó ayer la policía de Sudáfrica.

En un comunicado emitido por las autoridades, el mayor general de la policía, Mathapelo Peters, afirmó que muchas de las muertes fueron causadas por estampidas de personas cuando saqueaban las tiendas.

Dijo que, por lo anterior, se investigan 27 muertes en la provincia de KwaZulu-Natal y 45 en la de Gauteng, además de los decesos que pudieron haberse derivado por tiroteos y explosiones registradas cuando, según informaron, la gente intentaba forzar los cajeros automáticos.

Los incendios y saqueos se extendieron hasta ayer, en el quinto día de violencia, desencadenada por la detención del también expresidente del Congreso Nacional Africano (ANC), partido político en el poder en la República Sudafricana.

Dichos disturbios iniciaron el viernes en las zonas zulúes, de donde es originario Zuma, y donde también ingresó en prisión tras ser condenado a 15 meses por desacato al tribunal.

Desde entonces, las manifestaciones se extendieron a Johannesburgo, especialmente a sus barrios más pobres, por motivos económicos ajenos a la condena del exdirigente.

Según la policía, los actos de protesta son un caos de “delincuentes e individuos oportunistas”, quienes han ingresado a centros comerciales y tiendas, llevándose televisores, alimentos, colchones, refrigeradores, entre otros artículos.

Al respecto, el presidente de Sudáfrica Cyril Ramaphosa afirmó, después de anunciar el despliegue de las Fuerzas Armadas, que la violencia que asola a dos de las provincias más grandes del país tiene pocos precedentes en su sistema político.

“Partes de nuestro país padecen desde hace varios días y noches actos de violencia pública, destrucción de propiedades y saqueos que pocas veces se han visto en la historia de nuestra democracia”, afirmó el presidente en una intervención transmitida por televisión a nivel nacional.

Cabe mencionar que en 1963, Jacob Zuma fue detenido y acusado de conspirar para derribar al Gobierno, y recibió una condena de diez años de prisión, que pasó en Robben Island, con Nelson Mandela y otros líderes del ANC.

Posteriormente, en 2005 lo acusaron de abusos sexuales, pero fue absuelto, y ha enfrentado numerosos señalamientos por corrupción y crimen organizado.

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