Las próximas elecciones generales de Estados Unidos, de 2024, tienen ya a un candidato en su lista oficial: el actual presidente Joe Biden.

Este anuncio lo dio a conocer el pasado martes Jen Psaki, secretaria de prensa de la Casa Blanca, detallando que la reelección era una de las principales intenciones del mandatario.

Con esta noticia, se confirma lo que ya se estimaba desde que el demócrata tomó posesión hace casi un año, pero que hasta ahora no se había oficializado por parte de su equipo de trabajo.

Y aunque con esta decisión el jefe de Estado pretende que su partido continúe al frente del país por unos años más, también intentará concretar y seguir desarrollando las políticas públicas firmadas hasta el momento, como la lucha contra el cambio climático que buscará combatir a través de la reducción de las emisiones de dióxido de carbono al 50 o 52 por ciento para finales de la década.

Además, seguirá intentando impulsar la economía nacional tras el golpe que recibió con la pandemia por COVID-19, así como controlar la presencia migrante en su frontera sur, la cual se incrementó a inicios de este año tras anunciar que analizaría el caso de cada persona que decidiera cruzar.

Roberto Zepeda Martínez, doctor en Relaciones Internacionales e investigador del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN) de la UNAM, opina que aunque el presidente tiene el perfil político y la experiencia para enfrentar esos desafíos, hay algo que podría complicárselo: su salud y edad.

Al tomar posesión en enero pasado, Joe Biden se convirtió en el presidente más longevo en toda la historia de la Unión Americana con 78 años de edad. En ese sentido, de seguir gobernando por un periodo más, terminaría su mandato a los 86.

“Él puede tener la voluntad (de gobernar), pero si en un par de años algo no sale bien en torno a su salud, todo cambiaría. Además, hay que considerar que para hacer campaña a la presidencia se debe visitar casi todo el país porque las elecciones se deciden por estado; entonces, ahí hay dudas respecto a si seguirá teniendo el vigor para competir”, dice el doctor.

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Tomando eso en cuenta, el académico añade que la decisión de Biden pudo basarse más bien en que en su partido no se generara un conflicto interno respecto a quién debería sucederlo en 2024, sino quitarles ese peso y empiecen a enfocarse en sus deberes gubernamentales.

“Quizás en ese contexto dijo que iba a competir, porque elegir al próximo representante de su partido puede ser un distractor, y sus partidarios podrían no estár concentrados en sus labores principales”, añade.

De igual manera, el presidente pudo optar por reelegirse a fin de incrementar su popularidad y ésta no se quede en niveles inferiores como lo está actualmente con el 48 por ciento, 20 puntos más que cuando comenzó a gobernar, según datos registrados el 22 de noviembre por la empresa Morning Consult.

De acuerdo con el doctor, esa baja pudo incrementarse por diferentes aspectos, principalmente el retiro de las tropas estadounidenses de Afganistán tras el regreso de los talibán, o el conflicto comercial con China, temas que Biden espera seguir trabajando en caso de volver a ser reelegido.

Tiempo de provecho para la vicepresidenta Harris

Al oficializarse el interés que el presidente tiene en la reelección, los candidatos que se tenían en la mira para relevarlo quedaron en segundo plano. Como la vicepresidenta Kamala Harris, quien es una de las principales opciones para luchar por la presidencia.

Pero aunque la participación de la exfiscal quedó descartada, la demócrata podría enfocar su tiempo para ganar mayor presencia en el escenario político nacional e internacional, a fin de participar en las generales de 2028.

Además, la segunda al mando podría aprovechar los próximos años para enfocarse en su popularidad, la cual llegó al 41.6 por ciento el pasado 19 de noviembre, según la empresa encuestadora YouGov America.

De enfocarse en su perfil y tareas, el doctor Zepeda Martínez asegura que Harris podría ser una buena opción para gobernar Estados Unidos, lo cual hasta podría beneficiar a países como México, donde la funcionaría ya ha tenido cercanía y demostrado buena relación con el gobierno.

“A ella le conviene esperar a las presidenciales de 2028, es una mujer joven y ha tenido un buen desempeño en general (…) Creo que lo que le conviene es seguir trabajando en equipo con el presidente Biden y prepararse bien para la siguiente campaña, lo cual le convendría a México, porque ya tienen comunicación”, señala.


Sin embargo, uno de los retos que tiene Harris para lograr gobernar su país, es que la mayoría de los estadounidenses la voten no sólo por sus propuestas, sino por su género, lo cual ha sido el mayor desafío para las mujeres políticas en Estados Unidos, a diferencia de Europa o Sudamérica, donde ya ha habido jefas de Estado.