Los hijos del expresidente panameño Ricardo Martinelli, que fueron sentenciados el viernes a tres años de cárcel por lavar millones de dólares en sobornos, actuaron bajo la dirección de su padre, quien les pidió que abrieran cuentas bancarias para depositar el dinero, dijeron los abogados de ambos tras anunciarse la condena.

Durante una larga audiencia en la corte del distrito este de Brooklyn, los abogados de Luis Enrique Martinelli Linares y Ricardo Martinelli Linares dijeron que éstos simplemente siguieron las instrucciones de su progenitor y al poco tiempo se dieron cuenta de que se trataba de dinero sucio.

“Los pecados del padre están siendo pagados por los hijos”, dijo Sean Hecker, el abogado de Ricardo Martinelli Linares. “Cometió este crimen porque su padre le pidió que lo hiciera”.

El juez Raymond Dearie los sentenció después de que Estados Unidos los acusara de conspirar para lavar aproximadamente 28 millones de dólares que pagó Odebrecht en sobornos a un alto funcionario en Panamá que es pariente cercano de los acusados, pero que no ha sido identificado por los fiscales. Los abogados de los hermanos, sin embargo, lo han identificado claramente como su padre, el expresidente. Según los fiscales, los hermanos sirvieron de “intermediarios” entre Odebrecht y el funcionario panameño para beneficiar a este último con los sobornos.

El alto funcionario en Panamá lo fue desde 2009 hasta 2014, según la fiscalía. Ricardo Martinelli fue presidente de Panamá en el mismo periodo. Su administración se caracterizó por un rápido crecimiento económico empañado por denuncias de corrupción.

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Los hermanos Martinelli Linares, extraditados desde Guatemala el año pasado, aseguraban que deberían ser dejados en libertad porque ya cumplieron dos años en prisión, están colaborado con las autoridades estadounidenses y han pagado cada uno 19 millones de dólares de los sobornos a las autoridades estadounidenses. Además, enfrentan cargos de corrupción por el mismo caso en Panamá, al igual que su padre.

La fiscalía en Nueva York había pedido un mínimo de nueve años para los hijos del expresidente mientras que éstos pedían quedar en libertad. Debido a que ambos ya llevan 23 meses en prisión, podrían quedar en libertad en menos de un año por buena conducta.