Como sucede en la mayoría de los gobiernos, la oposición está siempre presente, vigilando y señalando cada decisión administrativa, un escenario muy parecido al que actualmente se está viviendo en Haití.

Desde el pasado 7 de febrero, la oposición haitiana ha alzado la voz para asegurar que el gobierno de su presidente, Jovenel Moïse, terminó este fin de semana con los cinco años que le correspondían; sin embargo, esa postura no ha sido tomada en cuenta.


De acuerdo con Moïse, su periodo administrativo finaliza hasta 2022, ya que durante su supuesto primer año como presidente hubo un jefe de Estado provisional debido al caos que imperaba en el país, razón por la que no ha terminado su mandato

Ante esta postura y las protestas que se han suscitado en Haití -incluso un supuesto intento de golpe de Estado-, gobiernos como el de Estados Unidos han destacado la importancia de llevar a cabo elecciones “legislativas, libres y justas” cuando el presidente Moïse finalice su periodo.

Asimismo, la Conferencia Episcopal de Haití (CEH) ha enfatizado que debe haber un diálogo social e institucional para que en el país del Caribe se eviten consecuencias desastrosas.

“La población debe mostrar disciplina, razón y sabiduría para perseguir los mejores intereses de la nación”, subrayó al mismo tiempo la Iglesia de Puerto Príncipe.

Sin embargo, fue durante la noche del pasado lunes que la oposición, con el fin de no tener a Moïse como su mandatario, eligió al juez Joseph Mécène Jean-Louis como su presidente de transición mientras se llevan a cabo las siguientes contiendas electorales.

Norma Soto Castañeda, internacionalista de la Universidad La Salle, comparte que esta decisión se llevó a cabo principalmente para tranquilizar a la población y tratar de estabilizar la situación en la que el país se encuentra actualmente.

Además, menciona que, ante este panorama, el papel que debe presentar Moïse es el de un jefe de Estado tranquilo y pacífico que solo busca estabilizar a su pueblo mientras se convocan a otras elecciones.


Su reacción tiene que ser, en primera instancia, tranquila, pacífica; segundo, tratar de negociar con los grupos adversos, los que están en contra de él, y con los grupos vandálicos que ahorita andan haciendo un llamado a lo que es la sociedad civil

Norma Soto Castañeda

Internacionalista de la Universidad La Salle

Asimismo, sugiere que el presidente debe exponer un discurso contrario y no declarar que forzosamente busca terminar su mandato, sino exponer que, mientras los haitianos convocan a nuevas elecciones con una estructura parlamentaria y política, él se encuentra en el cierre de su gobierno.

En busca del relevo en Haití

A pesar de que temporalmente Haití está al mando de Joseph Mécène Jean-Louis, decano de la Corte de Casación, la máxima instancia judicial del país, oficialmente Moïse sigue a la cabeza y no relevará su puesto hasta que no se realicen unas votaciones generales.

Hasta entonces, los haitianos deben ir perfilando a su próximo presidente, a un personaje que puede seguir la línea de los anteriores mandatarios, o bien, dirigir al país de una manera totalmente contraria.

En entrevista, la internacionalista de la Universidad La Salle asume que un jefe de Estado ideal para Haití tendría que tener carisma y convicción, sobre todo para aplicarlos ante los grupos empresariales y políticos.

Además, para ayudar a crecer a su país, debe tener poder de negociación frente a los países extranjeros, como Estados Unidos, y una propuesta de política económica y social real que coadyuve realmente al desarrollo interno de sus habitantes.

“Que no busque impulsar con proyectos exorbitantes o con un discurso que solamente se quede en palabras, sino con pequeñas acciones que puedan realizar los habitantes para que él pueda consolidarse en el poder. Pero sobre todo, lo que requerirá es tener una buena relación a nivel internacional buscando la cooperación a través de los organismos internacionales, como las Naciones Unidas o la OEA”, señala.

Finalmente, la especialista subraya que quien quede al mando de Haití, debe también invertir en turismo para que eso pueda ayudarles y, más importante, sepa controlar a los grupos armados a partir de negociaciones y estrategias.

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