Las elecciones presidenciales en Estados Unidos cambiaron la naturaleza de las guerras.Ahora, entre los estadounidenses y los rusos, la guerra fría se librará en Internet

Veintisiete años después de la caída del muro de Berlín, los mismos combatientes se siguen oponiendo: básicamente los rusos, por un lado, los estadounidenses, por el otro, pero esta vez su campo de batalla es el mundo cibernético y sus fortalezas.

Las elecciones presidenciales en Estados Unidos cambiaron la naturaleza de las guerras.

Ahora, entre los estadounidenses y los rusos, la guerra fría se librará en Internet, pues la tensión cambió de naturaleza. Ya no es nuclear, sino informática.

A cinco semanas de su salida de la Casa Blanca, el presidente Barack Obama acusó implícitamente al Kremlin y sus hackers informáticos de intervenir en la última elección presidencial y, particularmente, elevó el tono cuando se refirió al caso que empañó la campaña de la candidata demócrata, Hillary Clinton.

“Está claro que si un gobierno extranjero, cualquiera que sea, trata de echar a perder la integridad de nuestras elecciones […] tenemos que actuar. Eso es lo que vamos a hacer”, señaló Obama en una entrevista con la Radio Pública Nacional.

Las Naciones Unidas han instado a la comunidad internacional a cooperar más para hacer un mejor seguimiento de los hackers informáticos.

La guerra cibernética, es decir el uso de Internet para llevar a cabo ataques en el espacio virtual, es una realidad contra la cual la comunidad internacional debe luchar mejor, advirtió Hamadoun Touré, Secretario General de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, “la ciberguerra está declarada”.

“Al igual que en una guerra convencional, no hay ganadores, sino sólo la destrucción”, dijo.

Intervención rusa

Grupos informales, autónomos o vinculados al Kremlin, podrían estar maniobrando ataques contra la televisión, los operadores de telefonía, proveedores de seguridad informática y partidos políticos occidentales.

Guccifer 2.0, Fancy Bear, ATP 28 y Cozy Bear Strontium, son los nuevos rostros de la amenaza rusa en Occidente. Detrás de estos nombres en clave, se ocultan los hackers informáticos rusos que llevan a cabo combates e infecciones de virus en los sistemas operativos, pero además filtraciones orquestadas para la prensa, y el bluff, la desinformación y la manipulación.

Según The New York Times, estos expertos atacaron los servidores del Partido Demócrata de Estados Unidos, con el fin de perjudicar a Hillary Clinton, y poner en la Oficina Oval a Donald Trump.

De acuerdo con varias fuentes de inteligencia de EU, el gobierno de Obama prepara un ataque cibernético de grantamaño contra Rusia, en represalia por su presunta injerencia en las elecciones vía Wikileaks y hackeando correos electrónicos del Partido Demócrata.

Diversas fuentes aseguran que la Casa Blanca pidió a la CIA proponer un escenario hipotético para hacer un ciber ataque clandestino masivo en Rusia y que pudiera interrumpir el funcionamiento del Kremlin.

Pero un ataque abriría una caja de Pandora tanto técnica como legalmente, que no sabemos muy bien qué consecuencias podría traer.

Si tal ataque se lleva a cabo sería un acto de guerra declarado. Lo que nos llevaría a una segunda cuestión. ¿Cuáles son los términos de un conflicto cibernético? Y, ¿cuáles son los medios digitales de guerra utilizados por Washington y Moscú?

Primero, robar información a través del espionaje, o utilizando plataformas como Wikileaks. Luego, obstaculizando a la víctima se puede sabotear su sistema. Por último, se puede cambiar o eliminar un sitio, y hacer una operación de orden psicológico.

Patriotas vs mercenarios

De que hay una ciberguerra fría librándose ahora mismo desde Internet, sí, sin duda, pero nadie parece dispuesto a sacarla de la clandestinidad.

Y como en los mejores momentos de la Guerra Fría, los agentes son unos verdaderos patriotas o mercenarios sin ley, sin fe y sin bandera, que se venden al mejor postor, cultivando la mentira, el disfraz y la ocultación, y hoy en día, en gran medida ayudados por las nuevas tecnologías de la información y los circuitos de la Dark Web.

“El ciberespacio es virtual, y en ese sentido se puede tomar la identidad de cualquier persona. Este Universo no respeta las reglas generalmente aceptadas en el arte de la guerra, pues todo es intercambiable, modificable, borrable”, describe Kevin Limonier, profesor de geopolítica de la Universidad de París y autor de informes sobre “Ciber ataques rusos”.

Según analistas, los soldados más eficaces vienen de Rusia, Ucrania y Estonia, porque son el fruto de una tradición de más de un siglo, que fue alimentada por la paranoia soviética, perpetuada por los servicios secretos, militares o civiles y, sobre todo, alentada por el propio gobierno de Moscú.

Lo cierto es que los estadounidenses han llevado acabo mucho más ataques cibernéticos, a diferencia de los rusos. El más conocido fue el caso de Stuxnet, el sabotaje contra Irán.