Gabriela Cuevas Barrón comparte los retos que afrontará en favor de la atención sanitaria mundial.

El motor de una persona es la salud. Con ella, la gente hace y deshace lo que desea; sin embargo, para poder mantenerla es necesaria la ayuda de muchas manos, de un soporte permanente, algo que pocas veces sucede.

De acuerdo con datos del Banco Mundial y de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a finales de 2017 se registró que al menos la mitad de la población mundial estaba privada de servicios de salud esenciales, un problema que ha estado fijo con el paso del tiempo y que, a través de la pandemia actual, se evidenció aún más.

Pero para erradicar este desafío mundial y darle a la gente los servicios que merece, no nada más se necesita la palabra de todas las autoridades internacionales, sino de un compromiso real, de acciones, de actos que demuestren el interés de querer cambiar la situación.

Al respecto, Gabriela Cuevas Barrón, la recién nombrada copresidenta del Comité Directivo de la Alianza Sanitaria Internacional para la Cobertura Sanitaria Universal (UHC2030), coincide en que la participación política es importante, sobre todo para que las cosas sucedan

“Si no hay determinación política, las cosas no suceden, y eso se traduce en tener muy claro que la prioridad es la inclusión, es no dejar a nadie atrás, que la salud es para todos y no nada más para unos cuantos”, asume.

Asimismo, agrega que para que esos compromisos se cumplan es primordial legislar y reglamentar, porque por más que existan buenas voluntades, éstas no cambian la vida de nadie si no se refuerza el marco legal para asegurar que la salud sea un derecho de todos.

De ese modo, es a través de la UHC2030 que Cuevas Barrón buscará impulsar dichos objetivos, una tarea que, aunque la ha hecho sentir honrada, admite los desafíos que esto conlleva.

En entrevista con Reporte Índigo, la también diputada declara que entre sus principales desafíos será lograr que los gobiernos puedan cambiar de visión, ya que para muchos es, o apostar por la recuperación de la salud o por la económica, una decisión que debería modificarse.


Necesitamos entender que no hay recuperación económica si no mejora la salud, y tampoco va a haber cobertura universal de salud si no mejoran las condiciones económicas

Gabriela Cuevas Barrón

Copresidenta del Comité Directivo de la UHC2030

Otros de sus desafíos será generar esa voluntad política en todos los gobiernos para que se priorice la salud, pues muchas administraciones prefieren invertir en gastos militares o algunos otros proyectos que en materia sanitaria; entonces “la intención es también que podamos convencerlos de privilegiar la inversión en el sector salud con una visión tanto de corto como de largo plazo”.

Por otro lado, destaca que, a través de la Alianza, deberá enfrentarse a impulsar un trabajo en equipo, ya que es claro que los resultados son más positivos cuando se suman voluntades, las voces de la ciencia, de los expertos, y de los tomadores de decisiones.

Lecciones de pandemia que afrontará Gabriela Cuevas Barrón

Desde que se registró la existencia del nuevo virus SARS-CoV-2 y de la pandemia provocada por lo mismo, la vida de la mayoría de las personas cambió, pero más que eso, evidenció los problemas que se habían arrastrado por años.

Bajo ese panorama, la también exsenadora comparte que es esencial que se entiendan las lecciones que está dejando la situación actual; sin embargo, parece que no se ha logrado entender del todo.

“¿Qué hubiera pasado si esta pandemia en lugar de habernos agarrado con los dedos en la puerta, nos hubiera agarrado teniendo sistemas de salud integrales con cobertura universal?, pues las cosas hubieran sido muy distintas, porque también se podría trabajar, por ejemplo, en salud preventiva, en salud a nivel comunitaria, en tener un nivel de atención primaria mucho mejor que permitiera capacitar a las comunidades, capacitar a nivel de cancha sobre las implicaciones y las consecuencias del COVID”, dice.

Pero no solo eso, de acuerdo con Cuevas Barrón, la crisis sanitaria está mostrando profundas desigualdades, por ejemplo, con los niños que no pueden entrar a un sistema educativo por falta de energía o WiFi; con las mujeres del sector salud que no han tenido beneficios ni reconocimientos adicionales, o con las personas con alguna discapacidad al no poder salir a buscar alimentos en medio del confinamiento.

“También, en términos de inclusión, si vemos las tasas de mortalidad en el sector público de salud y en el sector privado, son totalmente distintas; entonces, eso lo que nos está indicando es que quien decide quién vive o quién muere, acaba siendo la pobreza”, añade Gabriela.

Finalmente, Cuevas Barrón enfatiza que para ir tratando estos temas, es invaluable seguir trabajando en equipo, y no nada más a través de una declaración o una resolución, sino de un puente entre los acuerdos internacionales que se traduzcan en realidades locales.

También puedes leer: OMS avala uso de vacuna contra COVID-19 de AstraZeneca para mayores de 65 años