Fiscales estadounidenses sostuvieron que la turba que tomó el Capitolio el pasado 6 de enero planeaba capturar y asesinar a legisladores.

Los abogados del Departamento de Justicia de EU afirman, en un nuevo documento judicial, que los seguidores del presidente Donald Trump buscaban dañar a “funcionarios electos”.

Con esta acusación, los encargados del la parte legal buscan detener a Jacob Chansley, chamán de las teorías conspirativas de QAnon, grupo de ultraderecha afín a Trump, quien entró al capitolio con el torso desnudo y unos cuernos en la cabeza.


Pruebas sólidas, incluidas las propias palabras y acciones de Chansley en el Capitolio, respaldan que la intención de los alborotadores era capturar y asesinar a funcionarios electos del Gobierno de Estados Unidos.

Fiscales

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Los abogados revelaron que Chansley dejó en el estrado del Senado una nota para el vicepresidente, Mike Pence, en la que afirmaba “es sólo cuestión de tiempo, la justicia esta llegando”.

En estos documentos se incluye una investigación llevada a cabo por el FBI sobre el ataque al Congreso, durante el cual murieron cinco personas.

Autoridades de EU ya han presentado cargos contra algunos de los involucrados en esta incursión, incluyendo al sujeto que portaba una bandera confederada, a otro que portaba una sudadera en la que se leía “Camp Auschwitz” y aun medallista olímpico.

Chansley deberá comparecer ante un tribunal el viernes, los fiscales, quienes dijeron que consume drogas y tiene problemas de salud mental, pidieron su detención debido al alto riesgo de fuga y de peligro que representa para la comunidad.