La Etiopia de Zenawi representaba un satélite estratégico para gobiernos occidentales como el de Estados Unidos, con quien colaboraba en el plano militar

Meles Zenawi, primer ministro de Etiopía y quien gobernara el país por más de dos décadas, ha muerto el día de ayer a los 57 años. Su larga carrera política será recordada por estar llena de contrastes.

Por un lado están sus logros económicos, reflejados en el periodo 2006-2011 con un crecimiento promedio anual del PIB de 11 por ciento, según cifras oficiales reveladas por El País.

Sin embargo, Zenawi estará marcado por el estigma de muchos otros líderes africanos con tendencias a perpetuarse en el poder: una legitimización a través de la censura, la violencia y la opresión.

Durante el gobierno de Zenawi, Etiopía logró cierta estabilidad y mejor posicionamiento económico que sus vecinos a pesar de su conflictiva situación geográfica. El país forma parte del cuerno de África, una de las regiones más conflictivas integrada por Somalia, Eritrea y Yibuti.

La Etiopía de Zenawi representaba un satélite estratégico para gobiernos occidentales como el de Estados Unidos, con quien colaboraba en el plano militar. El país etíope fungía como plataforma de ataque hacia los territorios somalíes. Su fallecimiento puede representar una pérdida de influencia para Estados Unidos y para la Unión Europea.

Meles aceptó esta complicidad no sin antes volver a su país un receptor de millones de dólares en ayuda para el desarrollo.

Sin embargo, en su historial están cruentos enfrentamientos que han cobrado la vida de muchas personas.

En 2005, el primer ministro reprimió las manifestaciones de la oposición mediante arrestos masivos y ataques violentos.

Además de que se creía que Zenawi tenía bajo su control a los medios de comunicación y mientras estuvo en el poder bloqueó cualquier tipo de manifestación en contra de su gobierno.

Se valió de reformas para atacar por la vía legal a su detractores e impuso mano dura a la población.

Es tal el hermetismo que predomina en las autoridades de Etiopía y en su población, que la noticia de la muerte del mandatario corrió lentamente en el interior del país.

José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea, ofreció sus condolencias al pueblo etíope y aprovechó para referirse al difunto como un “respetado líder africano”, según dio a conocer AP.