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toneladas de dinamita fue la potencia del bombazo

Aún no se disipa el humo de la explosión de Tianjin, en China, que dejó al menos 50 muertos y 700 heridos.

La prensa internacional informó ayer que el incidente en esta ciudad portuaria se debió al incendio de contenedores que escondían químicos tóxicos, lo que levantó cuestionamientos sobre estas prácticas en China.

Los medios publicaron imágenes de personas que buscaban auxilio, de decenas de trabajadores que se lavaban para evitar una contaminación tóxica y cientos de automóviles chamuscados por las llamas.

Imágenes de satélite revelaron ayer que la explosión fue tan grande, que se alcanzó a ver desde el espacio, se sintió a más de 150 kilómetros a la redonda, sacudió edificios y dejó algunas áreas del puerto devastadas.

Expertos calculan que la fuerza del bombazo fue equivalente al de 21 toneladas de dinamita. 

La polémica creció luego de que Reuters reveló que la compañía china que se especializa en manejar productos peligrosos y es dueña de la bodega del puerto de Tianjin violó medidas de seguridad durante una inspección de hace dos años.

“De 4 mil 325 contenedores de Tianjin Dongjiang Port Ruihai International Logistics que fueron revisados, cinco fallaron la inspección porque el empaquetado era sub-estándar”, precisó la agencia de noticias.

El caso pone a China en el ojo de la comunidad internacional, que en el pasado ha cuestionado las prácticas que el gigante asiático tiene para mantener su acelerado crecimiento y su liderazgo comercial.

‘Están acostumbrados’

Para algunos de los 14 millones de habitantes de Tianjin, el desastre no causó tanto impacto, reportó ayer The Guardian. 

“Los chinos están acostumbrados a este tipo de desastre”, dijo al diario británico Zhen Youguo, un joven de 26 años que trabaja en el transporte marítimo.

A través de un comunicado, la organización Greenpeace informó que éste estallido es sólo el último, y más dramático, de una serie de siete explosiones que han ocurrido en lo que va del año en las provincias de Jiangus, Fujian y Shandong.

La asociación ambientalista, que en el pasado ha condenado la excesiva polución de las plantas de carbón en China, señaló que una de las cosas más preocupantes es que los químicos se están filtrando al agua y representan un riesgo para la población.

“La lluvia eleva el riesgo de que los químicos se depositen en el suministro del agua local y los ecosistemas, con consecuencias desconocidas. El alcance total al que los químicos podrían haberse quemado en la explosión también se desconoce”, reportó.

Otro de los cuestionamientos es que los políticos chinos han mostrado opacidad en este tipo de riesgos y que suelen omitir las medidas de seguridad.

“Al parecer, autoridades de Tianjin estaban concientes de los riesgos. En semanas recientes, funcionarios de la Administración de Seguridad Laboral se reunieron con varias compañías químicas locales”, publicó The New York Times. 

“Residentes del distrito de Binhai, frustrados por la falta de información confiable, dijeron que no estaban seguros de que el aire fuese seguro y muchas personas siguieron usando mascarillas desechables a lo largo del día”. 

Arriesgan su vida por la productividad

Además de las largas jornadas y los bajos salarios, los obreros chinos arriesgan su vida en el trabajo.

El China Labour Bulletin estima que en el 2014 cerca de 900 trabajadores de la industria del carbón murieron en China, que sólo está detrás de Ucrania y Turquía en este tipo de accidentes.

Hace una década, la agencia Xinhua calificó al minero como el oficio más mortal de China, pues 80 por ciento de las muertes mundiales relacionadas con la industria del carbón ocurrían en el gigante asiático. 

“El exceso de capacidad industrial de China alcanza un peligroso nivel”, había advertido el analista Tom Holland en el South China Morning Post en 2013.