Así como se vivió en la Ciudad de México hace solo un par de semanas, en Croacia cientos de personas salieron de sus casas para exigir la reapertura de sus locales y con ello recuperar parte de su economía.

En el centro de Zagreb, los manifestantes cargaban letreros en los que se leían frases como “Déjenos trabajar” y “Ya basta”. Además, pedían la renuncia del ministro de Economía por implementar políticas “discriminatorias”.

De acuerdo con los propietarios de pequeños negocios, sus vidas se vieron agravadas por la decisión que su gobierno emitió hace tres meses al cerrar negocios como bares, restaurantes y gimnasios para frenar la propagación del COVID-19.

“Lo que nos ha unido es hacer que (las autoridades) se den cuenta que no pueden quitarnos nuestra libertad”, declaró Andrija Klaric, un croata que había sido detenido por abrir su gimnasio pese a las restricciones implementadas por la pandemia.

Fue debido a la detención de Klaric y a la clausura de su establecimiento, que las manifestaciones en Croacia se iniciaron, argumentando que las medidas son injustas porque solo afectan a la gente común y a las pequeñas empresas.

En ese sentido, los protestantes se quejaron este miércoles de que el gobierno no está dando el mismo trato a toda la gente y que no está haciendo lo suficiente para reducir la presión que sufren sus negocios en esta época de crisis.

Al respecto, la policía ha dicho que Klaric podría enfrentar cargos por “propagar enfermedades infecciosas”, lo que lo llevaría a una sentencia en prisión.