La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) calificó las trombosis padecidas por algunas personas inmunizadas con la vacuna contra COVID-19 de AstraZeneca como “efectos secundarios raros”.

Según la EMA, estas incidencias son mínimas y por ello deben considerarse como una consecuencia “muy rara” de la aplicación de este fármaco.

La Agencia estableció un “posible vínculo con casos muy raros de trombos sanguíneos inhabituales, junto con niveles bajos de plaquetas sanguíneas”.

Sin embargo, la EMA considera tras realizar un balance de riesgos, que la aplicación de esta vacuna trae más beneficios que perjuicios, pese a que los trombos constituyen efectos secundarios raros.

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Durante el pasado 6 de abril, un miembro de la EMA confirmó que había un vínculo entre los casos de trombosis y la aplicación de la inmunización creada por AstraZeneca y la Universidad de Oxford.

Marco Cavaleri, de la EMA, aseguró en una entrevista que hay una relación entre las trombosis registradas tras recibir la vacuna y las dosis de AstraZeneca.

“Ahora lo podemos decir, está claro que hay un vínculo con la vacuna, que provoca esa reacción. Sin embargo, aún no sabemos por qué. En resumen, en las próximas horas vamos a decir que existe un vínculo, pero tenemos aún que entender por qué sucede”, aseguró el funcionario.

Cavaleri adelantó que la autoridad sanitaria europea se pronunciaría acerca de este tema.

“Estamos tratando de tener un marco preciso de lo que está sucediendo, de definir el síndrome debido a la vacuna. Entre las personas vacunadas se ha registrado un número de casos de trombosis cerebral entre jóvenes superior al que esperábamos. Eso vamos a tener que decirlo”, mencionó.

Ante la sospecha de efectos secundarios graves, naciones como Alemania, Francia, Holanda, Dinamarca Noruega, Islandia, entre otras decidieron dejar de usar la vacuna, hasta que hubiera más evidencia al respecto.

En Reino Unido, hay 30 casos de trombosis y se registran siete muertes de un total de 18.1 millones de dosis administradas hasta el 24 de marzo.