Montados sobre caballos, agentes de la seguridad fronteriza de Estados Unidos se enfrentaron a cientos de migrantes haitianos que salieron de su país, u otras naciones latinas, para cumplir el sueño americano, después vino la renuncia del enviado especial Daniel Foote.

Con un lazo entre sus manos, los agentes persiguieron a los haitianos para que retrocedieran, incitándolos a refugiarse en la frontera norte mexicana o deportándolos a su nación de origen con sus respectivas pertenencias guardadas en cajas de cartón y bolsas de plástico.

Ante estas imágenes, registradas en Río Grande, Daniel Foote, enviado especial de la Casa Blanca en Haití, decidió dimitir de su cargo asegurando que no permitiría que lo asociaran con la decisión “inhumana y contraproducente” de Estados Unidos de deportar a Haití a miles de refugiados e inmigrantes en situación irregular.


Debido a la crisis económica, social y política que se ha registrado en Haití, miles de haitianos han decidido migrar a otras naciones, como Chile, Brasil y Estados Unidos

A través de una carta dirigida a Antony Blinken, secretario de Estado de la Unión Americana, Foote detalló que los migrantes no podían volver a un país “colapsado”, tomando en cuenta la crisis económica, social y política que ha marcado a la nación del Caribe en las últimas décadas.

Dicha crisis se agudizó en 2010 tras el registro de un terremoto que dejó a un aproximado de 1.5 millones de personas sin hogar, obligándolas a migrar a otros Estados como Brasil y Chile, donde, con el paso de los años, finalmente prefirieron aventurarse al cruce migratorio tras no recibir papeles de asilo.

Pero no sólo eso, en julio y agosto pasado los haitianos se vieron golpeados tras el ascenso de la violencia luego del asesinato de su presidente, Jovenel Moïse, y el arribo de otro sismo que afectó a 1.2 millones de ciudadanos, incluidos 540 mil niños, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

“Un Estado colapsado no puede proporcionar seguridad o servicios básicos, y la presencia de más refugiados alimentarían más desesperación y crimen”, añadió Foote en el oficio.

Respecto a la postura del diplomático, hasta el pasado 24 de septiembre sólo Jen Psaki, secretaria de prensa de la Casa Blanca, se había pronunciado, dejando en claro que los puntos de vista de Foote habían sido presentados, valorados y escuchados. Sin embargo, no aseguró que se frenarían las detenciones de los haitianos que buscaban una oportunidad de asilo en su país.

Ante este panorama, el doctor Tomás Milton Muñoz Bravo, profesor y académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM, opina que no se ve que las acciones del gobierno norteamericano cambien, aun cuando su enviado especial en Haití haya dejado su cargo.

“(La renuncia de Daniel Foote) es simple y llanamente simbólica, es un acto a título personal, y sin duda muestra que es un personaje que tiene principios, pero en cuanto a la política migratoria de Estados Unidos, esa no va a cambiar”, sostiene.

Además, señala que, en caso de que la administración estadounidense concrete el envío de alguien que reemplace a Foote, ese nuevo diplomático podría ser una persona “a modo, que vaya a trabajar sin quejarse y que no exponga las violaciones a los derechos humanos”.

Hasta el pasado viernes, ni el gobierno de Estados Unidos ni el propio Daniel Foote habían confirmado un futuro reemplazo; sin embargo, se espera que ese paso se concrete en cuestión de días para tener lo más pronto posible a un aliado dentro de Haití en una de sus etapas más críticas.

Las medidas norteamericanas por las que renunció Daniel Foote

Desde que el presidente Joe Biden asumió la presidencia, uno de sus primeros mensajes oficiales fue asegurar un trato digno y humano a los migrantes, confesando que intentaría brindarles asilo político.

Sin embargo, con las últimas imágenes registradas en Río Grande y en el puente internacional Del Río, el cual conecta a Coahuila con Texas, sus ideales migratorios han caído ante la mirada internacional, incluso cuando ya había enviado ayuda económica al gobierno haitiano para apoyar a la gente más afectada tras el terremoto de agosto pasado.

Al respecto, el doctor Milton Muñoz asegura que, para manejar la migración haitiana, la administración de Estados Unidos debe coordinarse con los demás países que forman parte de esta situación, como México, Chile y Brasil, y sólo así buscar soluciones viables.

“Sí se necesitaría un enfoque regional de corto, mediano y largo plazo para atender las necesidades más importantes, no solamente en Haití de sus propios migrantes, sino también de Venezuela, Nicaragua, y del Triángulo Norte centroamericano.


“Eso es lo que se debería hacer: meterle dinero. Pero, ¿qué es lo que hará? Estados Unidos va a continuar deportando, pidiéndole a México que siga como su muro virtual, y va a seguir con políticas de asilo que no van a ser tan abiertas a pesar de lo que había prometido Joe Biden”

Tomás Milton Muñoz Bravo

Profesor y académico de la FCPyS de la UNAM

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