Para Estados Unidos, sus veteranos son parte esencial de su historia. Por eso, el presidente Joe Biden ha tratado de respaldarlos, brindándoles a ellos y a sus familias la atención que necesitan.

En marzo pasado, cuando el mandatario brindó su primer discurso sobre el Estado de la Unión, le pidió al Congreso que aprobara una ley para asegurarse de que sus soldados, “devastados por las exposiciones tóxicas” de la guerra, finalmente obtuvieran la atención que merecen.

No fue sino hasta el pasado 2 de agosto que el Congreso respondió al llamado del mandatario, aprobando la Ley bipartidista Sargento de Primera Clase Heath Robinson, a través de la cual se le brindarán beneficios a más de cinco millones de veteranos de todas las generaciones.

Una de las garantías de esta ley es que eliminará la necesidad de que los veteranos demuestren tener conexión con su servicio si se les diagnostican ciertos problemas de salud, como enfermedades de vías respiratorias, junto con varios tipos de cáncer, incluidos los cánceres reproductivos, el melanoma, el cáncer de páncreas, de riñón y los cánceres cerebrales como el glioblastoma.

Esto reduce en gran medida la cantidad de trámites y la necesidad de exámenes que los veteranos debían realizar para obtener servicios médicos.

“Los sobrevivientes de veteranos que fallecieron debido a una de estas condiciones ahora también pueden ser elegibles para recibir beneficios”, se añade en un documento emitido por la Casa Blanca.

Por otro lado, la ley permitirá que los veteranos inscritos en el cuidado de la salud sean examinados regularmente para detectar si hay problemas relacionados con la exposición que tuvieron en los escenarios de guerra.

Es en la atención médica en la que se decidió que la Ley bipartidista estuviera enfocada, considerando que los veteranos más recientes informaron altos índices de discapacidades relacionadas con el servicio militar.

De acuerdo con el informe Veterans and the Americans with Disabilities Act: A Guide for Employers, publicado en 2020, se detalló que aproximadamente el 25 por ciento de los veteranos recientes declaró tener una discapacidad relacionada con el servicio militar, en comparación con alrededor del 13 por ciento de la totalidad de veteranos.

Las lesiones más frecuentes que presentan los soldados incluyen amputaciones, quemaduras, lesiones en la médula espinal, trastorno por estrés postraumático, pérdida de la audición, lesiones cerebrales traumáticas, entre otros problemas.

Antes de que el Congreso aprobara la Ley bipartidista Sargento de Primera Clase Heath Robinson, los veteranos estaban respaldados por Ley de Estadounidenses con Discapacidades (ADA), y la Ley de Derechos de Empleo y Reempleo de los Servicios Uniformados (USERRA), a través de las cuales se protegían a los soldados contra la discriminación laboral.

Difunden derechos de los veteranos

A pesar de los beneficios médicos que tendrán los veteranos estadounidenses con la nueva ley, muchos de ellos aún desconocen su elegibilidad para recibir el apoyo.

Por eso, esta nueva reforma también hará que se establezca un programa de divulgación con respecto a las garantías a los que serán beneficiados todos aquellos que han servido al país.

De ese modo, a través de métodos informativos, se espera que tan sólo al final del gobierno del presidente Joe Biden una gran mayoría de veteranos reciban el respaldo del gobierno como un acto de agradecimiento por sus labores.

Un beneficio más para los veteranos será que a partir de 2023 se creará un centro de llamadas y una red de expertos que estará en funcionamiento para brindar servicios de consulta a los militares retirados.

Además, se planea contratar a profesionales de la salud, incluidos médicos y enfermeras practicantes para tratar a los veteranos.

Con ello, la administración actual velará por la estabilidad de sus veteranos, sin importar la generación, agradeciéndoles lo que han hecho y representan para su nación.

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